REFUGEES WELCOME TO CATALONIA: A PRACTICAL GUIDE

lunes, 16 de julio de 2012

Sobre mares

El verano y el mar forman una pareja de baile desde tiempo inmemorial. La música y el mar también van de la mano y eso es lo que os mostramos hoy. 
A continuación, Juan Carlos Regojo, nos presenta una reflexión sobre el mar acompañada de dos canciones interesantes: Plany al mar y Rosalinda.




El mar que nos rodea, es un libro escrito por una bióloga y oceanóloga, Rachel Carson, que fue una de las que en los años  60 o 70 estudió y alertó sobre los efectos y peligros de los organismos vivos en general que tenía el DDT, utilizado en aquellos años masivamente como pesticida en la agricultura. El libro, muy interesante, describe los océanos (seres vivos, corrientes, tipos de mares, geología, etc) y el estilo está a medio camino entre científico y literario. Es este último detalle lo que hace especial a este libro; la autora al ser científica escribe basándose en fundamentos científicos demostrados y estudiados, pero al mismo tiempo, emplea un lenguaje literario para describir, por ejemplo los cambios de estación en el mar, los animales y plantas que viven en él, el efecto de los vientos y las corrientes, etc. y lo hace de una forma a veces casi poética, algo que choca bastante con los hechos y estudios científicos que trata. Reseño el capítulo que habla sobre el Mar de los Sargazos. En Internet hay muchísima información. Resulta que aparte de sus características físicas que lo hacen diferente a los otros mares, es un lugar que desde la época de los conquistadores ha sido objeto de numerosas leyendas, que lo relacionan con seres fantásticos, barcos que se adentraron en él y y de los que nunca más se supo, siendo condenados  a vagar eternamente por el mar llenos de cadáveres a bordo... en fin.

El mar de los Sargazos

Serpiente de mar, según Gesner, 1598. Serpiente de mar, según Gesner, 1598.

Los principales mitos y leyendas de la conquista del Nuevo Mundo se cristalizaron en los primeros siglos del descubrimiento. Los conquistadores, en su mayoría iletrados y sin formación (El conquistador y explorador extremeño Francisco Pizarro era, antes de su paso al Nuevo Mundo, un analfabeto  dedicado a cuidar cerdos); deslumbrados y atemorizados intentaron ante esas exuberantes tierras a las que intentarían encontrar una explicación. Así que echaron mano del bagaje cultural que habían traído desde el Viejo Mundo basado en un popurrí empapado del imaginario pagano y medieval, con una débil patina eclesiástica. Y poco a poco se produjeron los mitos geográficos como la Fuente de la Eterna Juventud, la California, el Dorado, el País de la Canela, etc…; así como otros desvaríos mentales como en  el caso de los gigantes, las amazonas, e islas fantásticas e inalcanzables como Fantasía o la Antilia.

Mapa del mar de los Sargazos, con indicación de las corrientes marinas circundantes. Mapa del mar de los Sargazos, con indicación de las corrientes marinas circundantes.
 Este es el caso del Mar de los Sargazos. Geográficamente hablando es una región ovalada del océano Atlántico Norte, entre las Antillas y las Azores. Situado en el norte del océano Atlántico, entre los paralelos 20 y 30, abarca una elipse de 650 000 km² (más de la mitad de la superficie de Europa), llegando desde la costa de los Estados Unidos de América hasta la dorsal atlántica. A este mar en frecuente calma acuden a desovar las anguilas de todos los ríos europeos.

Delimitado por cuatro corrientes que fluyen en el sentido de las agujas del reloj alrededor de este mar. : la corriente del Golfo, la corriente del Atlántico norte, la corriente de las Canarias y la corriente norecuatorial; recibe este nombre por la abundancia de una alga marina llamada sargazo, la cual se se adapta a esta cálida zona salada. Se caracteriza por la debilidad de sus corrientes, la escasa precipitación, la alta evaporación, y por ser un desierto biológico, pues pocas especies pueden adaptarse a sus aguas saladas; lo que en conjunto hace que fuera un suplicio para los antiguos navegantes.

Perteneciente  al imaginario medieval que intentaba reflejar el oscurantismo de la época, se le imaginaba lleno de secretos, monstruos maravillosos y leyendas ilusorias, capaz de tragarse en su seno flotas enteras sin dejar rastro. Pero su nacimiento se remonta a la Antigüedad.

Desde el siglo XI A.C, el pueblo fenicio había ido diseminando y formando nuevas rutas de comercio marítimas por toda la cuenca occidental mediterránea mediante la construcción de numerosas colonias y factorías por sus costas, a la vez que expandían sus conocimientos y cultura, cuyo ejemplo más característico sería el legado de su alfabeto a los griegos. Fueron  los Fenicios, quien a través de sus viajes a las fabulosas islas Casitérides (probablemente las Islas Británicas), empezaron a propagar, con el fin de evitar la competencia de competidores, noticias sobre la existencia de un mar situado al oeste de las Columnas de Hércules con una vegetación tan espesa que hacía encallar a los barcos que se aventuraban por esos lares. Así en el siglo IV el poeta romano de origen etrusco Rufo Festo Aveno compuso el poema <<Ora marítima>>, en el que declamaba:

<< Aquí las naves dilatadamente
son impelidas de ningunos vientos.
tan tarda es el agua, el mar tan perezoso,
que confunde y espanta los ingenios;
y añade que hay entre las blandas fauces
de algas marinas verde pavimento
que a veces, como yerba, de las naves
impide el curso contra vela y remo;
pero no obstante, dice, no penetra
lo profundo del mar: antes el suelo
apenas cubre el agua; y siempre vaga
la fuerza, va su oposición venciendo… >>

Esta leyenda, distorsionada y agigantada a lo largo de los siglos, fue adoptada como propia por los pueblos europeos de tradición marinera, hasta que formo parte del imaginario medieval. Así  los escandinavos relataban la leyenda de la existencia de un inexplorado mar Glacial, y los irlandeses describían el mar Coagulado, difuso en el Atlántico, siempre infranqueable, y asociado al infierno, la falta de vientos, la abundancia de algas y la muerte.
Mapamundi de Andrea Bianco, 1432 Mapamundi de Andrea Bianco de 1432, en el que el Este aparece orientado en la parte superior

En su mapa de 1436, Andrés Bianco apuntaba junto a la isla Antilia: “Questo he Mar de Baga” (Esto es el mar de los Sargazos). A lo largo de los siglos, se relaciono este mito con el del continente perdido de la Atlántida y con el Triángulo del Diablo.  Cristóbal Colón, durante su primer viaje, recogió la impresión que le produjeron las masas de algas en su diario:
<<…aquí comenzaron a ver manadas de yerba muy verde  que poco avía (…) que se había despegado de la tierra. Por lo cual todos juzgaban que estavan cerca de alguna isla…>> (Diario de Colón, día 16 septiembre)

El mito feneció cuando se hizo común que las naves que ondeaban el pendón de Castilla cruzaron y navegaron por estas zonas sin más molestias que soportar varios días la calma chicha (= ausencia de vientos).
Pocos lugares inspiraban más temor a los navegantes de antaño que el mar de los Sargazos. Sin apenas corrientes, con largos periodos de calma total, y, sobre todo, con un casi infinito tapiz de algas flotantes en apariencia capaz de retener a cualquier navío, verse atrapado en sus aguas era sinónimo de muerte y desesperación. El aspecto extraño y el penetrante olor que le proporcionan las algas contribuían también a su aura de lugar maldito.

El mar de los Sargazos
Debe su nombre a Cristóbal Colón, quien lo bautizó así al toparse con él durante su primer viaje. El almirante no demostró aquí demasiada imaginación: “Sargassum” era como se denominaba al tipo alga gigante que flota en su superficie. Otras versiones indican que el nombre proviene del portugués sargasso que significa racimo, debido a que estas algas se asemejan  a racimos de uvas. En siglos posteriores los marineros le darían otros nombres más terribles y expresivos, como “el mar del miedo”, “el cementerio de los barcos perdidos” o “la latitud de los caballos”, este último debido a que, cuando se terminaban los víveres, las tripulaciones de los navíos atrapados se veían obligadas a sacrificar sus caballos. Eso si tenían la suerte de llevar caballos a bordo.
Se cuentan historias muy truculentas acerca del mar de los Sargazos. Aseguran que decenas de veleros quedaron atrapados para no regresar jamás, y que muchos de ellos continúan allí, convertidos en sepulcros flotantes. En 1884 el vapor inglés Britannia encontró uno de estos barcos tripulados por cadáveres, pero su casco estaba tan deteriorado que no fue posible identificarlo.
Una de las aventuras más alucinantes vividas en este infierno verde fue la de Elipha Thomson, ayudante de cabina del velero norteamericano J. G. Norwood, barco que en 1894 fue arrojado por una tormenta al mar de los Sargazos. De las personas que iban a bordo, sólo él logró sobrevivir y regresar a aguas despejadas, en donde otra embarcación lo rescató. Según contó más tarde, debía su vida a los víveres y la chalupa que había encontrado en un vapor abandonado. Elipha declaro haber visto también un galeón español de la época colonial con su bodega todavía llena de oro.
En el caso de Elipha Thomson, como en casi todo lo referente al mar de los Sargazos resulta difícil separar la realidad del mito, un mito que podría haber empezado mucho antes de la llegada de Colón a América. Romanos, griegos y fenicios hablaban ya de un mar de vegetación en el cual los barcos encallaban y se perdían, sin que quede claro si algunos de ellos (probablemente los fenicios) llegaron a ver con sus propios ojos el mar que después se llamaría “de los Sargazos”. El mito pasó al imaginario medieval, y así aparecen en algunos mapas, como el de Andrés Bianco de 1436, peligrosos mares de algas o hierbas junto a islas fantásticas llenas de prodigios.
Masas de algas en el Mar de los Sargazos





Barco en la tormenta




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  Plany al mar                                                Llanto al mar


Bressol de vida,                                             Cuna de vida,
camins de somnis,                       
                  caminos de sueños,
pont de cultures                      
                       puente de culturas
(ai, qui ho diria...!)                    
                      (¡ay, quién lo diría...!)
ha estat el mar.                          
                    ha sido el mar.

Mireu-lo fet una claveguera.                   
    Miradlo hecho un basurero.
Mireu-lo anar i venir sense parar.              Miradlo ir y venir sin parar.

Sembla mentida                       
                      Parece mentira
que en el seu ventre                        
             que en su vientre
es fes la vida.                         
                       se hiciera la vida.
Ai, qui ho diria                         
                       ¡Ay, quién lo diría
sense rubor!                        
                          sin rubor!

Mireu-lo fet una claveguera,                   
    Miradlo hecho un basurero,
ferit de mort.                         
                        herido de muerte.

De la manera                        
                         De la manera
que el desvalisen                    
                       que lo desvalijan
i l'enverinen,                  
                                 y lo envenenan,
ai, qui ho diria,                        
                       ¡ay, quién lo diría
que ens dóna el pa!                           
           que nos da el pan!

Mireu-lo fet una claveguera.                   
       Miradlo hecho un basurero.
Mireu-lo anar i venir sense parar.                   Miradlo ir y venir sin parar.

¿On són els savis                         
                 ¿Dónde están los sabios
i els poderosos                     
                          y los poderosos
que s'anomenen                    
                        que se dicen                         
(ai, qui ho diria!)                       
                      (¡ay, quién lo diría!)
conservadors?                 
                             conservadores?

Mireu-lo fet una claveguera,                   
       Miradlo hecho un basurero,
ferit de mort.                         
                          herido de muerte.

Quanta abundància,                   
                   Cuánta abundancia,
quanta bellesa,                      
                        cuánta belleza,
quanta energia                       
                        cuánta energía
(ai, qui ho diria!)                       
                       (¡ay, quién lo diría!)
feta malbé!                        
                             echada a perder.

Per ignorància, per imprudència,         Por ignorancia, por imprudencia,
per inconsciència i per mala llet.           por inconsciencia y por mala leche.

Jo que volia                         
                           ¡Yo que quería
que m'enterressin                 
                           que me enterrasen
entre la platja                        
                          entre la playa
(ai, qui ho diria!)                       
                       (¡ay, quién lo diría!)
i el firmament!                    
                              y el cielo.                            

I serem nosaltres                     
                        Y seremos nosotros
(ai, qui ho diria!)                       
                        (¡ay, quién lo diría!)
els qui t'enterrem.                   
                         los que te enterremos.


Letra y música: Serrat
Álbum: Fa vint anys que tinc vint anys




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      Rosalinda

Rosalinda, si vas a la playa,
si fueras a ver el mar,
cuidado no se resbale
tu pie de chiquilla  
en la orilla sucia del mar;
cuidado no se resbale
tu pie de chiquilla  
en la orilla sucia del mar.

La blanca arena de ayer
esta llena de alquitrán,
las dunas que el viento batía
son de plástico y carbón,
y huelen mal como avenidas,
aquí vinieron huidas
en lodo y putrefacción;
las aves vuelan heridas,
y otras al suelo caerán.


Pero en verdad, Rosalinda,
en fábricas que allí ves
el obrero aún logra respirar
envenenado una vez más
lo que más hay de esta aridez;
pues los que mandan el mundo
tratan de seguir ganando
lo mismo matando a aquél
que, muriendo, vive trabajando...

ten cuidado

Rosalinda, si vas a la playa,
si fueras a ver el mar,
cuidado no se resbale
tu pie de chiquilla  
en la orilla sucia del mar;
cuidado no se resbale
tu pie de chiquilla  
en la orilla sucia del mar.


Y en Valdecaballeros                         
van haciendo una central,                   
que para algunos es nuclear
mas para muchos es mortal.
Veremos peces flotando
apestados y sin vida,
está sin vida el pescador,
muere la trucha y el salmón,
"esto es civilización",
así ha hablado un señor.

Ten cuidado, Rosalinda,
si vas a la playa,
si fueras a ver el mar
cuidado no se resbale
tu pie de chiquilla
en la orilla sucia del mar;
cuidado no se resbale
tu pie de chiquilla
en la orilla sucia del mar.


Letra (portugués) y música: Fausto Bórdalo (1977)
Álbum de Luis Pastor: Nacimos para ser libres (1977)