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jueves, 3 de marzo de 2011

El Barça, las mujeres, el 8 de marzo y Qatar

Lo juro, no tengo manía al Barça, pero me lo ponen en bandeja....

El palco del partido FC Barcelona-Real Zaragoza del próximo 5 de marzo en el Camp Nou tendrá una característica especial ya que estará reservado exclusivamente a las mujeres. La acción se enmarca en la idea del Barça de reivindicar el papel que ha tenido la mujer a lo largo de la historia del club azulgrana.

La propuesta del Barça llegará tres días antes del Día de la Mujer Trabajadora, con la intención de empezar a hacer evidente la sensibilidad de la actual directiva hacia un sector que representa el 24% de la masa social Barça, que cuenta con unas 42.000 socias.

Sensibilidad similar a la de Zapatero cuando declaró al principio de esta legislatura que basaría su política exterior en los valores y principios..... (¿demagogia?).

Pues sí, tanto ZP como Rosell tienen en común dos cosas, una ser del Barça y la otra practicar la política de cerrar los ojos a cambio de obtener beneficios.

Según el último informe de Amnistía Internacional sobre la 'sensibilidad' hacia la mujer en Qatar :

Las mujeres seguían sufriendo discriminación en la ley y en la práctica, y no recibían la debida protección contra la violencia en el ámbito familiar. El derecho de familia hacía que a los hombres les resultara mucho más fácil que a ellas divorciarse.
Pese a haber reformado en 2008 la legislación sobre indemnizaciones para equiparar las cantidades ofrecidas a hombres y mujeres, un tribunal de apelación anuló en abril la decisión de un tribunal de primera instancia que había aplicado la reforma y determinó que la indemnización por la muerte de una mujer y su hija tenía que ser la mitad de la ofrecida por la muerte de su esposo y su hijo, como disponía el derecho islámico.
En abril, Qatar se adhirió a la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, pero con reservas en relación con la igualdad de las mujeres ante la ley, en el seno del matrimonio y con respecto a la custodia de los hijos.


Finalmente, me quedo con la reflexión de la ex ministra Françoise Giroud: “La mujer será realmente igual al hombre el día que se designe a una mujer incompetente para un puesto importante”.
Así acaba el artículo de Sergi Pàmies titulado  El palco de las mujeres publicado en La Vanguardia digital el lunes 28 de febrero.

Comparado con lo que está en juego en los próximos tres partidos –Valencia, Zaragoza, Arsenal–, la polémica del palco femenino sabe a chorrada. Pero, en lugar de quejarnos, deberíamos valorar esa capacidad institucional para entretenernos los días en los que no hay partido. Recapitulemos. Un grupo de trabajo convocado por la junta directiva del Barça decidió que, para homenajear a las socias del club y reivindicar la integración de la mujer en su historia, visualizaría su reconocimiento con la presencia exclusiva de mujeres en el palco el día del Barça- Zaragoza.

El gesto, que el vicepresidente Carles Vilarrubí se ha hartado de argumentar con labia pedagógica y retintín institucional, responde al deseo de subrayar algunas peculiaridades culés. A saber: que uno de cada cuatro socios es socia, lo cual sería irrelevante en un club pequeño pero excepcional cuando suman 42.000 carnets. Para dar más empaque histórico a su discurso, la junta ha rescatado del olvido a la pionera que acabó con la injusta supremacía masculina de la institución, Edelmira Calvetó.

Los esfuerzos de la junta, sin embargo, no pueden evitar que muchos culés vean esta operación como una frivolidad mediática o como una inofensiva tontería. Pese a su aparente ingenuidad, la idea de que, por un día, se altere el derecho de admisión del palco y se limite exclusivamente a mujeres barcelonistas ha provocado algunas reacciones tan ideológicas y transcendentes que casi dan ganas de estar a favor de la iniciativa.

Mientras sepamos distinguir entre lo anecdótico y lo relevante, el debate podría resultar útil. Efectivamente, la visualización del palco de las mujeres será una buena excusa para hablar de realidades que se habían ignorado. La prueba: se ha hablado más de Edelmira Calvetó y de las 42.000 socias ahora que en toda la historia del club (aunque también recuerdo, en la era Laporta, un excelente número de la revista del club dedicado al Barça de las mujeres).

Combatir el sexismo de cualquier sector ha provocado encendidas batallas y no pocos intercambios de estupideces. Por eso sorprende que se considere una herejía lo que, en realidad, es pura ingeniería comunicativa. Además: no olvidemos que la idea nace en un club que practica un despotismo democráticamente tuneado que consiste en que todos los socios puedan votar al presidente pero que sólo los muy ricos pueden aspirar al cargo. El palco, pues, ya es el escaparate de jerarquías y discriminaciones. Además de competir al máximo nivel, lo importante es que quien organice el acto sepa elegir a qué mujeres invitan. Por suerte, en el barcelonismo hay muchas que son ejemplares.

Aunque, pensándolo mejor, ¿es justo ser exigente con ellas y no con ellos? En sus más de cien años, nuestros distintos palcos han acogido a gente muy extraña. Desde mafiosos convictos hasta fascistas de brazo en alto, desde politoxicómanos ególatras hasta alcaldes totalitarios, desde cantantes afásicos hasta obispos fundamentalistas y, por supuesto, a miles de respetables protagonistas de la historia del fútbol (y, por qué no decirlo, a algunas modelos despampanantes).

El criterio a la hora de elegir a las mujeres invitadas, pues, será fundamental para que la iniciativa no sea interpretada como una fiesta de pijamas, sino como un intento de combatir una injusticia que no sólo afecta a los estamentos de este club. Y en eso siempre conviene revisar la experiencia de quienes ya vivieron las contradicciones de la liberación de la mujer y de la lucha por sus derechos. Me quedo con la reflexión de la ex ministra Françoise Giroud: “La mujer será realmente igual al hombre el día que se designe a una mujer incompetente para un puesto importante”.