REFUGEES WELCOME TO CATALONIA: A PRACTICAL GUIDE

domingo, 31 de agosto de 2014

Nolloc

No es fácil explicar qué es un nolloc ni siquiera en el propio idioma. No es una cuestión de lengua, porque no es el ‘nowhere’ inglés colonial ni el ‘enlloc’ catalán. Es algo intangible, invisible. Algunas veces lo sufres y otras lo disfrutas. Es un ‘a-lugar’, un nolloc.
El nolloc es la zona o área entre lugares visibles, tangibles, que a veces sólo tiene valor por y para quien lo crea. No es un nolloc eterno, para siempre. Siempre se corre el riesgo de que se convierta en un mundanal y ordinario ‘lloc’ o lugar. Los nolloc para tener valor por sí mismos necesitan, al igual que una moneda, tener dos caras. El nolloc lleno vive gracias al nolloc vacío.
El nolloc sinónimo de lugar vacío es frío. En él, uno se siente solo pero observado, vigilado, cacheado, interrogado, un delincuente, en definitiva.  Es un lugar que no pertenece a nadie con nombres y apellidos, normalmente es un lugar sin historia, sin referencias, sin identidad. Un aeropuerto podría ser un nolloc, una zona de tránsito, donde te observan mediante cámaras ocultas, te vigilan permanentemente, te cachean cuando les da la gana, te desnudan si les apetece, te interrogan cómo, cuándo y dónde quieren, como si fuera un  centro de internamiento, un pequeño Guantánamo voluntario. No eres nada más que un número, un localizador, un ticket.
Un macrocentro comercial tipo ‘mall’ es otro ejemplo de nolloc vacío. Son nollocs donde ves las mismas tiendas allá donde vayas, sólo puedes leer los periódicos y revistas de los grandes grupos Internacionales de presión encargados de imponer una opinión unánime, globalizada y supuestamente crítica. Ves las mismas películas. Las mismas editoriales son las propietarias de las librerías con distintos nombres que recomiendan sus libros, independientemente del valor que tengan. Márqueting. Simplemente consumes, porque si piensas o reclamas, te expulsan o te encierran o corres el riesgo de quedarte en tierra de nadie dentro del nolloc Big Brother.
Hay otro tipo de nolloc. Un espacio, a mi entender, como el ‘Reino de Redonda’ de Javier Marias, el ‘País de Nunca Jamás’ de J.M.Barrie -Peter Pan-, Walden Pond de Henry David Thoreau, Sinera de Salvador Espriu, Tlön de Borges, la Figuera Verda de Ponç Pons y mi nolloc isleño, que llamaré a partir de ahora Nolloc.
Mientras el Reino de Redonda, Tlön y el País de Nunca Jamás se mantienen como nollocs intangibles y permanentes, que no pueden ser contaminados, Walden Pond, Sinera i la Figuera Verda son nollocs en el imaginario de sus escritores y de algunos de sus lectores en una zona intermedia peligrosa, quasi tangible.
Los nollocs son lugares especiales. Por ejemplo, Tlön.  Los habitantes de Tlön han de ser idealistas, el mundo para ellos no es un concurso de objetos en el espacio: es una serie heterogénea de actos independientes. Llegan a negar el tiempo: razonan que el tiempo es indefinido, que el futuro, no tiene realidad sino como esperanza presente, que el pasado no tiene realidad sino como recuerdo presente. Las cosas en Tlön suelen desaparecer en cuanto las olvida la gente. Es clásico el ejemplo de un umbral que perduró mientras lo visitaba un mendigo y que se perdió de vista a su muerte. A veces unos pájaros, un caballo, han salvado las ruinas de un anfiteatro.
El Reino de Redonda, por otro lado,  es una nación ficticia creada alrededor de la isla deshabitada de Redonda. El título de Rey de Redonda pasó por un tiempo de escritor a escritor, y ahora varios optan a él. Parece ser que Javier Marías ostenta el título de Rey de Redonda en términos literarios. Sin embargo, otras personas reclaman el verdadero título del Reino.

Nolloc es un espacio verde, natural, silencioso que comparto con las hormigas en verano y con el viento durante todo el año. Un pino que me tapa de las miradas indiscretas, y unos arbustos ocultan el camino a los extraños.
Nolloc es un cuadro de caligrafía china viviente, tiene valor por lo que no es más que por lo que es. Cuando miras un cuadro de caligrafía china, te recreas en los vacíos que te dicen más que los trazos a su alrededor. Disfrutas de esos vacíos gracias a los trazos negros que los rodean. Nolloc es un vacío entre trazos verdes y azules. Nolloc no existe para los demás, sólo para mí y esto es lo que lo mantiene vivo.
Nolloc es mi ‘a-lugar’ particular, por el que pago mis impuestos al ayuntamiento al que burocráticamente pertenezco, pero al cual no puedo  reclamar nada puesto que no soy miembro de ninguna asociación de vecinos de las urbanizaciones que lo rodean a lo lejos. Vivo en un triángulo de las Bermudas que no pertenece a nadie en cuanto a poder exigir, pero sí pertenece a alguien cuando tengo que pagar impuestos.
Esta situación no me molesta, porque mientras esté en este triángulo, estoy en Nolloc, en un espacio invisible para todo el mundo, ignorado por todo el mundo y, lo más importante, no molestado por nadie.
Mientras pague mis impuestos seguiré viviendo en Nolloc porque no daré opción a que el funcionario de turno destape mi realidad.
¿Se imaginan la situación en el ayuntamiento?
- ¿Y quién es este?
- ¿Dónde lo ubicamos?
- ¡Es imposible que exista, no está en el ordenador!
- Bien, bien, no se preocupe, contestaré. Tiene razón, no existo, me he equivocado, lo miraré de nuevo y ya volveré.
Sí, volveré, pero volveré a Nolloc.
Cierto, volví a Nolloc. Allí, en silencio cogí el tintero, le eché unas gotas de agua, tomé la barra de tinta entre mis dedos y paulatinamente la fui frotando y frotando contra la base del tintero. Ese espacio de meditación mientras convertía la barra sólida en tinta líquida, me fue despojando de la contaminación de la conversación funcionarial.
Una vez hecha la tinta, cogí el pincel y, pensativo, escribí:
Dejo a los varios porvenires mi Nolloc de espacios y sensaciones que se bifurcan.
Relajado, coloqué el pincel en su sitio y bajo el pino, me dormí.

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*He adoptado el término de ‘nolloc’ de Francesc Florit Nin del libro El joc de la convivència, Ed. Ses Voltes 2010.
*Publicado por primera vez en este blog el 28 de marzo de 2011. Actualizado a fecha de hoy.

1 comentario:

Maris-Hawwa Morales dijo...

Aguda reflexión sobre el nolloc. Es como el utopos, lo mejor de todo es que en ese no tiempo-no espacio también puedes decir no-sóc... Otra manera de liberarse de lo que no es. Qué estupenda caligrafía nos saldría......