REFUGEES WELCOME TO CATALONIA: A PRACTICAL GUIDE

martes, 8 de noviembre de 2011

¿Cuánto ganas, papi/mami?

El filósofo Emilio Lledó dijo en el transcurso de la X Escuela de verano de CCOO: 'Permitidme una cita del filósofo Walter Benjamin en la que dice que, al orientar desde un principio a los estudiantes hacia fines profesionales, se deja necesariamente escapar algo estimulador para el poder de la creación. Según Benjamin, la misteriosa tiranía de la idea de ganarse la vida es la más profunda de las falsificaciones. Desde que la vida de los estudiantes está sometida a la idea de utilidad excluye la pasión intelectual. El resultado será tener unos niños de provecho de padres seguramente aprovechados'.
Esto viene a cuento de lo poco que a veces tenemos en cuenta a nuestros hijos y creemos que estudiar mucho para ser grandes profesionales es suficiente. Cuando eres madre o padre, a veces te preguntas si el tiempo que pasas con tus hijos e hijas es suficiente. Esos momentos son únicos e irrepetibles. ¡Hay que disfrutarlos! Espero que nunca te pase lo que explica esta historia anónima que he recibido.

Papi/Mami, ¿cuánto ganas por hora?. Con voz tímida y ojos de admiración, un niño recibió así a su padre/madre cuando éste volvía del trabajo. Éste le dirigió una mirada desaprobadora y le contestó:
-Mira hijo, ni siquiera tu madre/padre me ha hecho nunca esa pregunta. No me molestes, anda, que vengo muy cansado y quiero leer el periódico (ver la TV-leer el mail-ver el facebook).
-Pero papi/mami... -insistió el pequeño- por favor, dime cuánto ganas por cada hora de trabajo.
Esta vez, la reacción del padre fue menos severa y le confirmó:
-30 euros por hora.
-Y papi, ¿tu me podrías prestar 20 euros? -continuó el pequeño.
El padre, ya un poco enojado, le respondió:
-¿Así que ésa era la razón de saber lo que gano?
¡Vete a dormir y no me molestes más!
Ya de noche, el hombre empezó a dar vueltas sobre la conversación con su hijo y se sintió un poco culpable por cómo le había tratado. Pensó que quizás necesitaba comprar algo, así que se asomó a su cuarto y en voz baja le preguntó:
-¿Duermes?
-No -respondió el niño entre sueños.
-Sólo quería pedirte perdón por haberte contestado tan mal antes. Aquí tienes el dinero que me pediste.
-Gracias papi/mami -sonrió el pequeño, y metiendo sus manitas bajo la almohada sacó unas monedas que tenía allí guardadas.
-Pero dime, ¿para qué lo quieres?
-Sólo estoy ahorrando para ver si me puedes vender una hora de tu tiempo.