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lunes, 24 de marzo de 2014

Amnistía Internacional: Buenas noticias de la Federación Rusa

Desde que Amnistía Internacional comenzó su andadura en 1961 se han logrado cosas extraordinarias. Así lo cuenta en primera persona el preso de conciencia Slava Aidov de la Federación Rusa.

Slava Aidov © Marina Aidova


Slava Aidov
 fue detenido en 1966 por tratar de obtener material de imprenta y de imprimir unos panfletos de denuncia del régimen soviético. En un momento en el que la libertad de expresión estaba severamente restringida, el intento de Slava Aidov de conseguir material para imprimir y producir “propaganda antisoviética” hizo que le encarcelaran en un campo de trabajo al este de Moscú. A dos días de viaje en tren, en su casa de Chisinau (en la actual Moldavia), Lera, su esposa, y su pequeña hija Marina vivían con las dificultades cotidianas de estar relacionadas con un preso político: los vecinos las rehuían y las autoridades interceptaban su correspondencia.

Marina tenía ocho años cuando llegó la primera tarjeta postal. Era de Harold Edwards, librero anticuario de 73 años, y su esposa Olive, y simplemente decía: “Con amor desde Newbury. Berks. Inglaterra. Harold y Olive”. La pareja había sabido de la reclusión de Slava y de la situación de su familia a través de Amnistía Internacional.



“Cuando llegó la primera carta fue como algo de otro planeta”, explicó Marina Aidova a Amnistía Internacional en 2006. Lera había emprendido una huelga de hambre para protestar por el encarcelamiento de su esposo y estaba muy enferma. Para la esposa y la hija de un preso político, “estas cartas eran una señal de que a alguien le importaba”. Iniciaron una correspondencia con Harold y Olive que continuó después de la liberación de Slava, en diciembre de 1971, y duró 15 años, hasta que la anciana pareja murió. Intercambiaron regalos y escribieron sobre jardinería, vacaciones y familias; cualquier cosa que no hiciera que los censores confiscaran las cartas.

En 1989, tras la caída del Muro de Berlín, Marina pudo visitar por fin la casa de Harold y Olive en Newbury, Inglaterra. “Llegamos a Newbury y entramos en su jardín, miramos el manzano y estuvimos en el lugar desde donde se habían escrito las cartas”, dice. Muchas de las cartas habían sido conservadas en el archivo de Amnistía Internacional, y Lera afirma que la correspondencia de las familias fue “un regalo del destino”.

La colaboración entre Amnistía Internacional, Marina Aidova y la periodista Anna Horsbrugh-Porter tuvo como fruto un libro que documenta la amistad de las dos familias. From Newbury with Love(Desde Newbury con amor) se publicó en 2006 y atrajo una gran atención de los medios de comunicación. En 2010 hubo un intercambio cultural entre el grupo de teatro juvenil de Newbury, en el Reino Unido, y los alumnos de la escuela secundaria Alecu Russo de Chisinau, Moldavia.

Más info: https://www.es.amnesty.org/quienes-somos/por-quien-trabajamos/slava-aidov-federacion-rusa/