REFUGEES WELCOME TO CATALONIA: A PRACTICAL GUIDE

miércoles, 15 de febrero de 2023

Para cambiar una cultura hay que cambiar algo más que la legislación

Nesrine Malik   ©foto Declan Walsh


Traducción: Àngels Oliveras         Corrección: Natalia Cervera


Huda tenía nueve años cuando le practicaron la mutilación genital femenina (MGF). La ahora sexagenaria profesora de inglés de una universidad privada de Jartum (Sudán) se comprometió a no hacérselo a sus tres hijas. El procedimiento, que consiste en el corte ritual de los genitales externos de una niña, le causó sufrimiento durante las relaciones sexuales y el parto. Sin embargo, a mediados de la década de 1980, cuando su hija mayor tenía casi 10 años, Huda cedió a las presiones de su suegra, que la acusó de no seguir las costumbres de las «buenas familias». Y añadió que si no seguía con la tradición de hacer la incisión a su hija, sería mal vista.

La única condición que puso Huda fue que se encargara una médica y no una "cortadora" (generalmente una mujer local que no tiene formación en el ámbito médico, ni dispone de equipo esterilizado ni usa anestesia). Pero cuando llegó el día, Huda no pudo afrontar la situación y, en lugar de cancelar la intervención, envió a su madre y a su suegra a supervisarla.

Los antecedentes familiares de Huda son egipcios y sudaneses.(1). La mutilación genital femenina era legal en ese momento en Egipto.(2) Le pregunté a Huda si creía que las cosas habrían sido diferentes en el caso de que hubiera sido ilegal en el momento que se la practicaron a su hija. ¿Se habría sentido más fuerte y amparada para llevar la contraria a la familia de su esposo?

"No habría sido muy distinto", dijo. «La única diferencia habría sido no poder elegir a un médico para llevar a cabo la intervención».

A pesar de los titulares positivos sobre los países que prohíben la MGF, (3) el problema persiste. La práctica sigue siendo legal en Sudán, pero incluso en Ghana, por ejemplo, donde se prohibió en 1994, algunas áreas todavía tienen un índice de más del 60 %.(4)

Como corresponsal de Better Politics en The Correspondent , he escrito sobre el poder de las sólidas redes humanas, que consiguen llenar los vacíos dejados por gobiernos e instituciones.(5) La persistencia de la MGF se debe justamente al poder de estas redes humanas, contra el estado, pero aquí en la resistencia a una legislación positiva. No serán los políticos quienes erradiquen la MGF, sino que se conseguirá precisamente aprovechando el poder de la comunidad, en este caso para luchar contra su práctica.

Por qué la ley no puede detener la MGF

Se calcula que 200 millones de mujeres vivas en la actualidad han sido víctimas de mutilación genital femenina.(6) A diferencia de la circuncisión masculina, que suele practicarse en la primera infancia, la mutilación genital femenina generalmente se realiza más avanzada la vida de la niña, lo que causa un dolor y un trauma enormes. En la versión más extrema, se extirpan los labios y el clítoris, y se cose la vagina dejando solo una pequeña abertura para orinar. El procedimiento resulta casi siempre en complicaciones sanitarias que pueden afectar a la víctima de por vida: infecciones, dolor vaginal, desgarro durante el parto e incluso infertilidad.

Suelen ser las mujeres quienes cometen e imponen esta práctica. (7)

Las madres, tías y abuelas que someten a sus descendientes a la MGF no lo hacen por crueldad. No son sádicas ni están manipuladas por los hombres. Suelen ser personas con formación (Huda tiene un posgrado, por ejemplo) y provienen de diferentes clases sociales. A menudo lloran y les resulta muy difícil quedarse en la habitación mientras mutilan a sus hijas, y delegan la responsabilidad en sus madres, que son más estoicas.(8) Se trata siempre de mujeres que también han sufrido mutilación genital femenina.(9)

Las campañas para erradicar la MGF en todo el mundo han fracasado en gran medida,(10) porque se centran en la ilegalidad y no en cambiar la mentalidad y el comportamiento. Incluso en Occidente, donde las leyes se hacen cumplir más que en las sociedades donde la MGF está profundamente arraigada, se ha perseguido poco y ha habido aún menos denuncias. En el Reino Unido, por ejemplo, la mutilación genital femenina se ilegalizó en 1985; sin embargo, la primera (y hasta ahora la única) condena al respecto no tuvo lugar hasta febrero de 2019.(11)

Hay numerosos problemas que dificultan la denuncia de los casos de MGF. Las víctimas suelen ser menores de edad, demasiado jóvenes para tomar el asunto en sus propias manos e informar a las autoridades, al margen de que estarían delatando a su propia familia, lo que significaría romper con ella: centros de acogida y un trauma aún mayor.

Una de las justificaciones más frecuentes —aunque errónea— en algunos países africanos es que es un mandato del Islam. La realidad es que ninguna de las principales religiones abrahámicas la prescribe.(12)

Otras justificaciones incluyen la higiene y la creencia de que la mutilación completa la sexualidad de la mujer, ya que cualquier órgano sexual externo se considera masculino. Va mucho más allá la explicación simplista de que es algo que los hombres imponen por la fuerza a las mujeres.(13)

En realidad, la principal dificultad para erradicar la MGF es su relación con formar parte de la «camarilla», un grupo pequeño, exclusivo, de personas que comparten un interés o una identidad compartida. Las otras dos hijas de Huda no sintieron alivio cuando su madre se negó a que les practicaran la cliterectomía; de hecho, tenían envidia. Pese a su temprana edad, consideraban la intervención de su hermana mayor como un rito de transición, que la celebraba y la conducía a la siguiente etapa de la vida. Así que, además de la presión de las mujeres mayores de la familia, Huda tuvo que lidiar con la de sus propias hijas, que insistían en que las intervinieran.

En lo que respecta a la MGF, la definición de esta camarilla es compleja y está llenas de capas entrelazadas, que tienen que ver con la religión, la cultura, la clase y el tribalismo, y crean una estructura identitaria casi impenetrable. Si una mujer se rebela contra la MGF, puede perder estatus o verse expulsada de una estructura familiar o social. Los mayores temores son el rechazo social y la falta de perspectivas de matrimonio para las jóvenes sin mutilar.(14)

La MGF persiste porque mantiene la exclusividad del endogrupo, no porque se crea en el valor de la práctica en sí misma. Por tanto, el argumento a favor es resistente a la legislación gubernamental y a cualquier postura contraria.

Si queremos cambiar la mentalidad de las personas, usemos su 

propio lenguaje.


La solución para poner fin a algunas prácticas claramente bárbaras no es centrarse en el dolor y el trauma. El obstáculo es deshacer la poderosa socialización que convierte ese dolor y trauma en un rito de iniciación necesario.

Para estigmatizar la MGF es necesario centrarse una y otra vez en el daño que inflige a la fertilidad de la mujer, y en el riesgo añadido que supone de lesiones e infecciones en el parto. Por tanto, hay que usar el lenguaje propio de la comunidad al combatir la percepción de que la MGF promueve las perspectivas de una mujer. Si la MGF está destinada a aumentar el valor de una mujer en el mercado matrimonial, el contraargumento debería ser que aumenta el riesgo de infertilidad, lo que daña ese valor.

Movimientos como el reclutamiento de abuelas influyentes y de quienes practican la MGF, pero están en contra, son un buen comienzo.(15) Este paso de usar el lenguaje propio de la comunidad es imprescindible. Se trata de ir más allá de apelar a las emociones y al precio en salud, y asociar la MGF a la reducción de las perspectivas. Se trata de una medida contraintuitiva, ya que adopta los mismos principios (que el valor de una mujer está asociado a una matriz u objeto sexual) que fomentan la práctica en primer lugar.(16)

Hay indicios de disminución en las cifras absolutas de MGF,(17) aunque existen pocas pruebas de que estén vinculados a la legislación; en los países donde se practica la MGF, los estrechos lazos comunitarios se están disolviendo a medida que más y más personas abandonan su lugar de nacimiento para estudiar y buscar trabajo.(18) Esto significa que las personas tienden a definirse menos por su lugar en la comunidad natal y, por tanto, invierten menos en su estatus como parte de una camarilla.

En el caso de Huda, la culpa que siguió a la intervención de su hija mayor le hizo negarse rotundamente a permitir que se la practicaran a sus otras dos hijas. Esa resolución se vio facilitada por su mudanza al extranjero con su familia por motivos de trabajo, lejos de las presiones de la familia de su esposo.

La legislación es una herramienta ineficaz contra las prácticas profundamente arraigadas en la identidad de una comunidad. Solo se puede avanzar apelando a esa identidad con el lenguaje y las herramientas propias de la comunidad.

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Artículo original en inglés: «If you want to change a culture, you have to change more than the law», publicado en The Correspondent el 19 de febrero de 2020.

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    (2) La MGF es ilegal en Egipto desde 2008.
  (3) De los 29 países africanos donde prevalece la mutilación genital femenina, 26 han aprobado leyes en contra. Según cálculos de UNFPA, 59 países de todo el mundo han promulgado leyes contra la mutilación genital femenina.
    (4) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6476474/
 (5)https://thecorrespondent.com/53/politics-is-failing-but-human-networks-could-show-us-how-to-fix-it
    (6) https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000371524
   (7) https://www.unfpa.org/resources/female-genital-mutilation-fgm-frequently-asked-questions
  (8) https://www.researchgate.net/publication/321441555_I_knew_how_it_feels_but_couldn%27t_save_my_daughter_Testimony_of_an_Ethiopian_mother_on_female_genital_mutilationcutting#39;t_save_my_daughter_Testimony_of_an_Ethiopian_mother_on_female_genital_mutilationcutting
    (9) Las abuelas tienen una gran influencia a la hora de hacer cumplir la MGF y el matrimonio infantil. Su papel en la erradicación de estas prácticas es fundamental. El Proyecto Abuela es un esfuerzo senegalés destinado a aprovechar este recurso. 
 (10) https://www.theguardian.com/commentisfree/2014/feb/07/fgm-female-genital-mutilation-prosecutions-law-failed
(11) https://www.theguardian.com/society/2019/feb/01/fgm-mother-of-three-year-old-first-person-convicted-in-uk
    (12) Judaísmo, islam y cristianismo
    (13) Este reportaje ofrece una descripción fascinante de la MGF en Turkana (Kenia), donde existe la costumbre de extirpar lo que se percibe como órganos externos masculinos para que una mujer pueda abrazar su sexualidad.
    (14) Esta entrevista con una superviviente de la MGF muestra cómo las mujeres que no se someten a la MGF son estigmatizadas y rechazadas. 
    (15) Se está instruyendo a las «cortadoras» para que participen en la campaña contra la MGF
    (16) En mi próximo artículo hablaré de la forma de hacer cambiar de opinión y las mejores herramientas para ello.
(17)https://www.sciencedaily.com/releases/2018/11/181106184742.htm    (18) https://www.researchgate.net/publication/318615898_The_association_between_economic_development_education_and_FGM_in_six_selected_African_countries

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