REFUGEES WELCOME TO CATALONIA: A PRACTICAL GUIDE

sábado, 28 de enero de 2012

Aquí fue China (14/17)

Fuera de fronteras, los chinos comerciaban poco y no tenían la costumbre de la guerra.
Ellos despreciaban a los mercaderes y a los guerreros, y llamaban bárbaros a los ingleses y a los pocos europeos que conocían.
Así que estaba cantado. China debía caer vencida ante la marina de guerra más mortífera del mundo y ante esos obuses, que de un solo disparo podían perforar doce enemigos en fila.

El 1860, después de arrasar muchos puertos y ciudades, los británicos entraron en Pekín, acompañados por los franceses, se lanzaron a saquear el Palacio de Verano y ofrecieron algunos restos del botín a sus soldados coloniales reclutados en la India y en Senegal.
El Palacio, centro de poder de la dinastía manchú, era en realidad muchos palacios, más de doscientas residencias y pagodas entre lagos y jardines muy parecidos al paraíso. Los vencedores robaron todo, todito, muebles y cortinados, esculturas de jade, vestidos de seda, collares de perlas, relojes de oro, prendedores de diamantes... Lo único que se salvó fue la biblioteca, y un telescopio y un fusil que el rey inglés había obsequiado a China sesenta años antes.
Entonces, quemaron los edificios vaciados. Las llamas enrojecieron la tierra y el cielo durante muchos días y noches, y fue no más que ceniza todo eso que tanto había sido.


Espejos, Eduardo Galeano

Más info:

Escritor disidente chino liberado de la cárcel


*No olvides a Xiao Rong Xhou 
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