REFUGEES WELCOME TO CATALONIA: A PRACTICAL GUIDE

martes, 17 de enero de 2012

El emperador que vivió construyendo su muerte (3/17)

China se llama China por Chin, Chin Shi Huang, que fue su primer emperador.
Él fundó a sangre y fuego la nación, hasta entonces despedazada en reinos enemigos, le impuso una lengua común y un común sistema de pesos y medidas y creó una moneda única, hecha de bronce con un agujerito en el centro. Y para proteger sus dominios alzó la Gran Muralla, una infinita cresta de piedra que atraviesa el mapa y sigue siendo, dos mil doscientos años después, la defensa militar más visitada del mundo.
Pero estas minucias nunca le quitaron el sueño. La obra de su vida fue su muerte: su sepultura, su palacio de después.

Comenzó la construcción el día que se sentó en el trono, a los trece años de su edad, y año tras año el mausoleo fue creciendo, hasta ser más grande que una ciudad. También creció el ejército que iba a custodiarlo, más de siete mil jinetes y soldados de infanteria, con sus uniformes del color de la sangre y sus negras corazas. Esos guerreros de barro, que ahora asombran al mundo, habían sido modelados por los mejores escultores. Nacían a salvo de la vejez y eran incapaces de traición.
El monumento funerario era trabajo de presos, que extenuados morían y eran arrojados al desierto. El emperador dirigía la obra hasta en los más mínimos detalles y exigía más y más. Estaba muy apurado. Varias veces sus enemigos habían intentado matarlo, y él tenía pánico de morir sin sepultura. Viajaba disfrazada, y cada noche dormía en un lugar diferente.
Y llegó el día en que la colosal tarea terminó. El ejército estaba completo. El gigantesco mausoleo también, y era una obra maestra. Cualquier cambio ofendería su perfección.
Entonces, cuando el emperador estaba por cumplir medio siglo de vida, vino la muerte a buscarlo y se dejó llevar.
El gran teatro estaba listo, el telón se alzaba, la función comenzaba. Él no podía faltar a la cita. Ésa era una ópera para una sola voz.


Espejos, Eduardo Galeano

Más info:


Energía nuclear en la urnas de Taiwan



*No olvides a Xiao Rong Xhou 
¿Por qué esta entrada?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es como un cuento, solo te falta ilustrarlo!

P.

Bemi dijo...

Pone parte 3/17, donde está el resto?

jl dijo...

Es la tercera entrada de un total de 17 que he publicado seguidas en el blog dedicadas a China. Gracias por leer el blog.