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miércoles, 16 de marzo de 2011

¿Qué responsabilidad tiene la prensa con todo esto?

Es curioso comprobar cómo hay muertos de primera y muertos de segunda.
Durante el fatídico 11-S no se dieron imágenes de cuerpos de norteamericanos muertos, estos días no vemos cuerpos de japoneses muertos. Pero cuando se trata de africanos, latinoamericanos, ... SÍ que hay cuerpos y los medios se recrean con ellos. ¿Por qué?

¿Qué responsabilidad tiene la prensa con todo esto?



La revolución en los países árabes está llenando páginas y páginas de tinta en todos los medios escritos y horas de emisión en medios televisivos y radiofónicos.
La revolución de Islandia a raíz de la crisis económica mundial dio como resultado un referéndum, dimisión en pleno del gobierno, negativa a pagar las deudas de los bancos, ... pero aquí NO se dijo nada. ¿Por qué?

¿Qué responsabilidad tiene la prensa con todo esto?

Vaya por delante que entiendo que lo normal es lo que está sucediendo, informativamente hablando, con el Magreb y ahora Japón, es decir, que sucesos de tal transcendencia sean recogidos por los medios. Lo que resulta sorprendente, desde esa presunta objetividad de los medios, encargados, en teoría, de contarnos lo que sucede, es el silencio que se cierne sobre Islandia. Porque, si en Islandia ocurren cosas, ¿por qué no nos las cuentan?

¿Y si la prensa se olvida ahora de Libia, porque no interesa ver la inoperancia occidental, con la excusa de Japón?

Según Juan Manuel Aragüés, profesor de Filosofía de la Universidad de Zaragona, las movilizaciones en Islandia, ésas que se han cargado dos gobiernos, que han exigido el encarcelamiento de los jerifaltes económicos del país, que se han negado a asumir las deudas de los bancos, que han promovido una asamblea popular para redactar una nueva Constitución, que han dado un corte de mangas al FMI y a los mercados, esas movilizaciones no pueden ser presentadas por los medios con simpatía, sino con preocupación. Porque subirían al escenario a un pueblo que, lejos de doblegarse, de asumir deudas ajenas e imposiciones irracionales, ha dicho basta. El efecto de imitación que provocan los medios es brutal. La televisión estuvo en el centro de las revueltas de los países del Este, que comenzaron a imitarse los unos a los otros; lo ha estado en las revueltas del Magreb, con los efectos que estamos advirtiendo. Por eso es preciso silenciar a Islandia, o poner sordina a las diez huelgas generales de Grecia, no vaya a ser que a los europeos nos dé por pensar que, hombre, igual tienen razón los islandeses y ya vale de que nos tomen el pelo. Y empezáramos a reunirnos en las plazas, y a coger cacerolas, y a decirles a los Tanto-monta-Monta-tanto (PP-PSOE-CIU-PNV-PAR-CC) que hasta aquí hemos llegado.


No se qué opináis, pero adelante ..... ¡a jugar!

2 comentarios:

David Navarro dijo...

La derechona española dice que los progres (me incluyo, con tal de estar en el otro bando) nos interesamos más por los muertos en Haití que en Japón. O sea, que todavía están peor informados.
La globalización engrandece lo que ya es bueno de por sí y expande las pandemias y los desastres en tiempo récord.
Está claro que la manipulación es total, como siempre, sólo que ahora nos dirigen unos pocos a todo el mundo con sólo pulsar un par de botones.

jl dijo...

Otra opinión muy diferente sobre el caso Islandia:
http://www.elsentidodelavida.com/2011/03/desmontando-el-bulo-de-la-revolucion.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+LaSagaIslandesaDeMisterFloppy+%28LA+SAGA+ISLANDESA+DE+MISTER+FLOPPY%29