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viernes, 18 de marzo de 2011

Stig Larsson, Mankell y Wallander

Si una cosa le tengo que agradecer a Stig Larsson y su trilogía es que me han servido de puente para conocer a Henning Mankell.
Según el crítico literario Ernesto Ayala-Dip, Larsson nos conduce por el corazón de las tinieblas del modelo perfecto de sociedad del bienestar a través de un protagonista corriente, sin el aura heroica de los detectives clásicos, en la piel de un pertinaz periodista de investigación. Y lo hizo con un lenguaje neutro (solución paradójica tratándose de tres historias sociológicamente tan comprometidas), sin la voluntad premeditadamente retórica que se aprecia en las novelas de Mankell.
Mankell es brutal al principio, te coloca en el centro del torbellino para luego ir desgranando varias historias que confluyen en el resultado final. Entre medio, como escritor comprometido que es, no duda en criticar no sólo a la sociedad sueca. Critica también a todo el mundo occidental y la política de escaparate que se hace en Europa.
He disfrutado con toda la saga Wallander y estoy disfrutando con el resto de sus novelas.
Cada novela se puede leer independientemente de la otra, pero si las leeis en orden disfrutaréis de detalles añadidos que enriquecerán vuestra lectura.
A continuación os doy una pequeña biografía de Mankell, escritor comprometido, y un breve resumen de la serie Wallander.
Lo único que no le puedo perdonar a Mankell es la forma en que ha acabado con Kurt.


El autorHenning Mankell nació en Estocolmo (Suecia) en 1948 y creció en Sveg y Boras. A los 20 años trabajó como autor y director en el teatro Risk de Estocolmo. En los años 70 vivió en Noruega con una mujer perteneciente al partido comunista maoista. En 1985 fundó el teatro Avenida en Maputo, Mozambique. Es un luchador infatigable contra el SIDA infantil en África. Ha fundado una editorial para apoyar a jóvenes talentos suecos y africanos. Critica a los periodistas por mostrar como se muere, pero no como se vive en África. Está casado con Eva Bergman, la hija de Ingmar Bergman.


Kurt Wallander es inspector de policía en Ystad, pequeña ciudad de Escania en el sur de Suecia.

Nació en 1948, de pequeño vivía en Limhamm, sus antepasados eran labradores. Su madre murió cuando era adolescente. Su padre es un anciano pintor, que siempre dibuja el mismo paisaje, con y sin urogallo y llama constantemente a su hijo para reprocharle su falta de atención.

Es depresivo, sentimental, con tendencia a la gordura, se alimenta fatal y parece estar siempre al borde del infarto y la enfermedad. Su vida personal es un desastre, tras su fracaso matrimonial con Mona, mantiene una relación con Baiba Leipa que no logrará consolidar. Tiene una hija, Linda, a la que vemos crecer durante los años que dura la serie. Tras pasar por una conflictiva adolescencia seguirá los pasos de su padre ingresando en la policía, allí conocerá a Stefan Lindman.

A menudo se refiere a su mentor, Rydberg, ya fallecido, como la persona que le enseñó todo lo que sabe sobre el método policial. Wallader es un poco anárquico en sus investigaciones, él y su equipo avanzan lentamente desbrozando los crímenes. El autor a veces nos presenta finales cogidos con pinzas, pero la resolución de los casos no es tan importante como la trama misma.

La mayoría de las novelas comienzan con crímenes muy crueles cometidos en Suecia, que muchas veces guardan relación con hechos históricos más o menos cercanos en el tiempo y el espacio. El apartheid sudafricano, el suicidio de una secta en Guyana, la criminalidad en Letonia... Mankell creó a Wallander sin un pensamiento político propio, ignorante de la historia próxima de Suecia, quizás para permitiros descubrir a través de sus ojos los dilemas a los que se enfrenta la sociedad sueca: su pasado en la II Guerra Mundial, no tan neutral como nos han dado a entender, la impunidad de la que gozan sus élites económicas y sociales, el racismo, la brutalidad sin sentido de los adolescentes o los recortes de presupuesto en un departamento de policía que muestran como el sueño de la sociedad de bienestar se resquebraja con el paso del tiempo.

En "Un hombre inquieto" Wallander tiene 60 años, ha abandonado su apartamento de Mariagatan para trasladarse al campo y su hija le ha convertido en abuelo. El autor se despide de su personaje haciéndole investigar la desaparición del suegro de Linda mientras recuerda, mediante fogonazos, los casos más importantes de su carrera, los colegas que le acompañaron en sus investigaciones y las mujeres a las que amó. El temor a la enfermedad, a la muerte y a la vejez empapan toda la historia.

Para más información, podéis ir la siguiente blog:
http://detectivesdelibro.blogspot.com/2009/05/kurt-wallander-henning-mankell.html