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lunes, 18 de julio de 2011

El inicio del ciberactivismo por los derechos humanos: Amina Lawal y Safiya Hussaini

Amnistía Internacional inició una campaña para salvar la vida de Safiya Hussaini en febrero de 2002 enviando un sobre grande que contenía una piedra junto con una carta que llegó por mensajero a las mesas de muchos medios de comunicación en España. Era la manera que tuvo AI de iniciar una campaña contra la lapidación de Safiya y fue el inicio del ciberactivismo por los derechos humanos.
Mirad esta historia en el blog de AI a continuación. @joseluisregojo


La piedra que se incluía en este peculiar envío había sido cuidadosamente seleccionada, tal y como se hace para las lapidaciones reales. Debía tener un tamaño medio, no podía ser ni demasiado grande porque podría causar la muerte inmediatamente, ni demasiado pequeña, pues no provocaría el suficiente sufrimiento.
Disponíamos de unas 3 ó 4 semanas para conseguir detener la ejecución de esta mujer nigeriana, condenada a esta terrible muerte bajo la acusación de adulterio.
La agencia de publicidad Contrapunto se puso en marcha y en pocos días había preparado el impactante envío, que incluía la piedra, para los medios de comunicación y un sitio web, www.amnistiaporsafiya.org, donde Amnistía Internacional iba a poner en marcha la primera campaña de “ciberactivismo”.


Hoy en día nos puede parecer lo más normal del mundo “firmar” una petición a través de una página web, poniendo nuestros datos y dejando nuestro correo electrónico, pero a principios de 2002 fue una idea pionera que sobre todo facilitaba la acción de una forma sencilla, llegando a miles de personas para que se sumasen al grito de Amnistía Internacional pidiendo que Safiya fuese puesta en libertad sin condiciones y su condena fuera anulada. Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos, pero en el caso de “adulterio”, además, la legislación internacional es muy clara al respecto: las relaciones sexuales consentidas por dos adultos nunca pueden ser objeto de castigo.
Durante las tres semanas que duró la campaña, en las oficinas de Amnistía Internacional se vivió una auténtica locura. Se recogieron más de 600.000 firmas a través de internet en la página habilitada para ello. Incluso, en algunos momentos la página dejaba de funcionar porque recibía tantas firmas por minuto que no podía registrarlas y se colapsaba. Los medios de comunicación se volcaron con la campaña, periodistas de diferentes medios de comunicación hablaron de la petición de firmas a través de internet, pero también por teléfono y fax. Hubo una periodista que salió con la piedra en la mano provocando una avalancha de centenares de llamadas al centro de recepción de llamadas habilitado para que miles de personas sin acceso a internet pudieran apoyar a Safiya Hussaini. Los activistas recogieron firmas en sus localidades…

Entrega de firmas en la embajada de Nigeria, marzo 2002. (c) AI
Unos días antes de la fecha prevista para la ejecución de Safiya Hussaini, Amnistía Internacional en España depositaba en la Embajada nigeriana de Madrid las más de 600.000 firmas recogidas a través de todos los medios, pero principalmente a través de la web. Una cadena humana de decenas de activistas transportando folios y más folios, cajas llenas de ellos con los nombres de los cientos de miles de personas que actuaban por una mujer pobre y desconocida que estaba a miles de kilómetros. Personas que trabajan por personas, una de las esencias del trabajo de Amnistía Internacional y que esta campaña hizo aflorar de una manera espectacular. La indignación que nos había provocado este caso había hecho que la sociedad actuase y reclamase la libertad de esta mujer.

Safiya Hussaini, 2002.
Y ¡lo logramos! Nuestra presión funcionó y la sentencia que condenaba a muerte a Safiya Hussaini fue anulada y ella quedó libre sin cargos. Sin tiempo para celebrarlo recibimos la noticia desde Nigeria de que otra mujer, Amina Lawal, también era condenada a muerte a pedradas por adulterio.
Al día siguiente comenzamos nuestra campaña para acabar con la lapidación en Nigeria, www.amnistiapornigeria.org. Conseguir que Amina Lawal salvara su vida nos llevó más de un año y también lo logramos. Recogimos más de 10 millones de firmas a través de internet.

Amina Lawal, agosto 2002. (c) BBC
Estas dos campañas marcaron una forma de activismo en nuestra organización que seguimos utilizando a día de hoy y si las recuerdo con tanta nitidez es por la cantidad de personas que se involucró, que firmó, que pidió a sus amistades y familiares que lo hicieran. Y lo mejor de todo es que conseguimos que Safiya Husseini y Amina Lawal no fuesen ejecutadas bajo un mar de piedras.
Aunque parezca increíble, nuestras campañas de recogida de firmas a través de internet y también en papel siguen funcionando y siguen salvando miles de vidas, como las de Safiya y Amina, consiguen mejorar leyes que impactan directamente en la vida de muchas personas, han erradicado la pena de muerte en muchos países y un larga lista de éxitos que mejoran, la vida de miles de personas.
Para unirse a una de nuestras campañas de recogida de firmas basta con entrar en www.actuaconamnistia.org y firmar: así de fácil es ayudar a muchas personas.