REFUGEES WELCOME TO CATALONIA: A PRACTICAL GUIDE

domingo, 29 de diciembre de 2013

La Ley Mordaza y cómo burlarla


ACTUALIZACIÓN: LA GUÍA DEFINITIVA PARA MANIFESTANTES BAJO LA LEY DE SEGURIDAD CIUDADANA

Amigos y amigas tenemos un par de años muy duros por delante. El PP sigue y cada vez más fiero y con menos ganas de perder poder. Por todo ello nos van a poner las cosas difíciles para poder manifestar nuestro rechazo a sus medidas políticas de forma pacífica. Este es el motivo que me lleva a felicitaros el año con un par de enlaces de eldiario.es.
Son enlaces que nos pueden ayudar en algún momento de necesidad y por eso es de agradecer que este diario haga este tipo de investigaciones. El primero es la Guía práctica para manifestantes bajo la Ley de Seguridad Ciudadana y el segundo son las Doce acciones inspiradoras para burlar la nueva Ley de Seguridad Ciudadana.
Ante la eventualidad de que los enlaces puedan desaparecer, a continuación os copio las dos noticias para que estén permanentemente en el blog.


Guía práctica para manifestantes bajo la nueva Ley de Seguridad Ciudadana 

Quince preguntas y respuestas sobre las infracciones recogidas en el anteproyecto aprobado por el Gobierno
El texto incluye multas de 100 a 600.000 euros por conductas frecuentes en las nuevas formas de protesta
El anteproyecto de reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana aprobado este viernes por el Consejo de Ministros recoge un buen número de infracciones susceptibles de ser cometidas durante las formas de protesta que han inundado las calles durante la presente legislatura.
Este cuestionario pretende ser una guía práctica acerca de las multas contenidas en el anteproyecto, al que aún resta por incorporar nuevos informes de los ministerios de Justicia y Hacienda, recomendaciones del Consejo de Estado y la Agencia de Protección de Datos y las modificaciones que introduzca el trámite parlamentario.
¿Se podrá gritar ante el Congreso “no nos representan"?
Si lo hace participando en una protesta previamente comunicada a la Delegación del Gobierno, no podrá ser sancionado. En caso contrario, incurrirá en una infracción leve, castigada con multas de entre 100 y 1.000 euros.
Lo mismo ocurrirá si la manifestación es en cualquier otro lugar. Si es usted el convocante, por Twitter o cualquier otro medio, también podrá ser multado con esas cantidades, aunque no aparezca por allí.
Puede que durante la protesta, alguien protagonice disturbios. Entonces, el convocante podrá ser multado con un máximo de 30.000 euros –falta grave– e Interior valora que sólo se salve del castigo si condena y muestra su rechazo público a esos disturbios.
¿Y si participa en altercados?
El Código Penal ya recoge los delitos de daños y desórdenes públicos, así como el de resistencia o atentado a la autoridad. Pero si su actitud no reviste la gravedad que exige el delito, Interior le puede castigar con una falta grave (1.000-30.000 euros) si causa “desórdenes graves o incendios”, tanto en la calle como en establecimientos, y sólo si su conducta representa “un peligro para las personas o bienes u ocasiona alteración de la seguridad ciudadana”.
¿Puedo acudir a una manifestación con capucha, casco o un gorro que me cubra la cara?
Si la policía considera que su conducta es pacífica, no incurrirá en infracción alguna y ni tan siquiera podrán obligarle a que descubra su rostro. Pero si participa en altercados de esa guisa, a una infracción grave se puede sumar otra de entre 1.001 y 30.000 euros por ir embozado.
"¡Cortamos la Gran Vía, y todos a Sol!"
Puede haber participado pacíficamente en una manifestación comunicada a la Delegación del Gobierno, pero si durante ella o a su término se sale del recorrido autorizado, cometerá una infracción leve, castigada con hasta 1.000 euros de multa.
¿Y si no obedezco las órdenes de los antidisturbios?
Estará cometiendo una infracción grave (1.000-30.000 euros), siempre que el policía considere que el desacato no tiene la entidad como para denunciarle por un delito de resistencia a la autoridad. Aquí se incluye la negativa a identificarse.
¿Puedo mostrarle mi DNI sin entregárselo?
A partir de que entre en vigor la reforma, no. La laguna en este aspecto se ha solucionado castigando con falta leve (hasta 1.000 euros) el negarse a entregar la documentación a los agentes. Estos se quejaban de que, si el requerido sólo se lo mostraba, no podían comprobar si se trataba de una falsificación.
¿Qué ocurre si insulto a un policía?
Lo mismo que si él considera que lo ha amenazado, coaccionado, injuriado o vejado. Podrá ser sancionado con una multa por infracción leve, de entre 100 y 1.000 euros. Como con el resto de las multas por infracción, podrá recurrir por la vía de lo contencioso-administrativo, cargada con las tasas judiciales por la reciente reforma del Gobierno.
¿Puedo colgar en Internet una carga policial?
Sí, siempre que el Ministerio del Interior no considere que atenta contra el derecho al honor del policía, a su intimidad o a la propia imagen, o que pueda poner en peligro una operación o la seguridad del agente o la de su familia. Si así ocurriera, hay prevista una multa por infracción leve (100-1.000 euros).
¿Puedo participar en una protesta ante la sede de un partido convocada en Twitter?
Será una infracción leve si no ha sido comunicada. En el caso de que la protesta tenga lugar durante la jornada de reflexión o votación y además se desarrolle con “una finalidad coactiva”, el castigo se endurece sensiblemente. Participar en ella puede costar entre 30.000 y 600.000 euros de multa, ya sea a las puertas de la sede de una formación política o en cualquier otro lugar.
Fuentes autorizadas de Interior consideran que las manifestaciones del 15M de 2011 en la Puerta del Sol no tenían intención “coactiva”, pero sí las que se produjeron el 13 de marzo de 2004 ante la sede nacional del PP para exigir la verdad sobre los atentados del 11M. Los convocantes tienen en estos supuestos los mismos castigos que los asistentes.
¿A cuánto sale parar un desahucio?
Como el resto de infracciones de la Ley de Seguridad, quedará a criterio de la policía. A partir de ahora, las Fuerzas de Seguridad estarán facultadas para imponer multas de entre 1.000 y 30.000 euros a aquellos que se propongan evitar el desahucio de las personas que habitan un inmueble.
Una de las infracciones graves del nuevo texto está destinada a los que protagonicen “actos de obstrucción” a la ejecución de una decisión judicial o administrativa a cargo de una autoridad o cargo público.
¿Puedo interrumpir el mitin de un partido al grito de "sí se puede"?
Puede, pero además de arriesgarse a la reacción de los militantes, las Fuerzas de Seguridad podrán sancionarle por “perturbación del orden en un acto de campaña electoral”. Resultado: entre 1.000 y 30.000 euros de multa.
Cabe destacar que revestirá la misma gravedad interrumpir un mitin que la votación, el escrutinio o el recuento de votos. Recuerde que también puede incurrir en un delito si sus actos encajan en los descritos en la Ley Electoral.
¿Saldrá gratis gritar contra España o la policía o escribirlo en Twitter?
Estarán castigadas con multas de entre 1.000 y 30.000 euros las “ofensas o ultrajes” a España, las comunidades autónomas, entidades locales y sus instituciones, símbolos o himnos.
Los periodistas se han esforzado en que el ministro del Interior detalle qué conductas concretas harían incurrir en esta falta grave, pero él se ha escudado en que eso lo determinará la “casuística”.
Por el redactado del anteproyecto, todo indica que sea cual sea la manifestación, este tipo de gritos será sancionado con multas graves. Y atención a escribirlas en redes sociales: el articulado penaliza su difusión “por cualquier medio”. Si se producen dentro de los estadios, ya hay multas recogidas en la Ley del Deporte.
¿Puedo protestar ante una central nuclear contra ese tipo de energía?
Si la protesta ha sido comunicada a la Delegación del Gobierno y no ha sido prohibida, no podrá ser sancionado. De lo contrario, tan solo con participar, puede llevarse a casa una sanción de entre 1.000 y 30.000 euros por infracción grave.
Si además las Fuerzas de Seguridad consideran que su actuación ha provocado “riesgo para las personas o un perjuicio” en el funcionamiento de la central nuclear o cualquiera de las otras infraestructuras que la Ley 8/2011 considera “críticas”, habrá incurrido en una falta muy grave, castigada con multas de entre 30.000 y 600.000 euros.
Tan solo sobrevolar con una avioneta esa central u otra infraestructura crítica le puede costar a una organización ecologista hasta 30.000 euros.
¿Y si mi protesta consiste en descolgar un cartel del frontispicio del Congreso?
Pues entre 1.000 y 30.000 euros. Ya haya escalado el Congreso de los Diputados, el Museo del Prado o cualquier otra institución o edificio considerado de interés “histórico-artístico”.
¿Qué otras formas hay de cometer estas infracciones?
Si comete tres leves en un plazo de dos años, será castigado además como si hubiera incurrido en una grave. Y si incurre en tres graves en el mismo periodo, como si su infracción hubiera sido muy grave.
Este es el principal argumento del Ministerio del Interior para poner en marcha un registro de infracciones, una suerte de fichero policial de infractores, incluidos los desobedientes. 

Doce acciones inspiradoras para burlar la nueva Ley de Seguridad Ciudadana Amador Fernández-Savater y Leónidas Martín Saura

Doce historias de acciones que pueden ser inspiradoras hoy para desobedecer la nueva Ley de Seguridad Ciudadana con humor, belleza, movilidad y un poquito de camuflaje.
El objetivo de la nueva Ley de Seguridad Ciudadana es muy simple: proscribir la política, criminalizándola. Poner fuera de circulación todo lo que no sea la política de los políticos: esa idea tan raquítica de la democracia según la cual la capacidad de decisión es monopolio de los partidos, la voz pública es monopolio de los expertos y el papel de la ciudadanía es votar cada cuatro años.
En las redes sociales la Ley se ha bautizado inmediatamente como “ley anti-15M”. En efecto, la medida no observa el carácter abstracto y general de una Ley, sino que se dirige muy concretamente contra las formas que ha adoptado en la calle la política ciudadana desde hace dos años y medio: 15M, mareas, PAH... Las críticas hacia el 15-M decían que era una cosa floja e inofensiva, pero ahora se puede ver muy claro el desafío que suponen para los poderes sus modos de acción a un tiempo abiertos, creativos e incluyentes.
Desde luego no es la primera vez en la historia que la política -esto es, la activación de la gente para discutir y decidir sobre la vida en común- se encuentra amenazada: dictaduras, regímenes autoritarios y leyes represivas, gestión policial de los espacios, etc. ¿Qué hacer, cuando la confrontación abierta y frontal no es posible o no es la mejor opción (porque es inútil, porque produce desánimo y enronquece la voz, porque sólo acarrea una espiral de heridos, detenidos, etc.)?
En otras situaciones, muchas veces infinitamente más duras que la nuestra, la gente se las ha ingeniado para desactivar leyes y situaciones represivas desde las sutilezas de la inteligencia y la imaginación. Aquí te proponemos doce historias de acciones que pueden ser inspiradoras hoy, para desobedecer la nueva Ley con humor, belleza, movilidad y un poquito de camuflaje.

Humor (o cómo decir sin decir lo que no se puede decir) 

1. Fuck Communism en USA
En los Estados Unidos de los años 60 había dos palabras prohibidas. Una, literalmente, la palabra"fuck". Decirla o escribirla podía acarrear multas y hasta penas de cárcel. Otra, cultural y simbólicamente, la palabra “comunismo”. El gran tabú, el fantasma que el Comité de Actividades Anti-Norteamericanas había decidido erradicar (amplificándolo, al considerar a todo el mundo sospechoso).
Los yippies, el grupo de activismo creativo liderado por Abbie Hoffman y Jerry Rubin, decide hacer algo al respecto y organizan una campaña (pegatinas y carteles por toda la ciudad) con el siguiente eslógan: "fuck communism".
Decir lo prohibido sin decirlo, evitando la censura y la criminalización, buscando la complicidad del espectador inteligente que sabe leer entre líneas y apreciar el ingenio de la operación.
Para seguir investigando"Los yippies en nueve palabras clave" 
Decir (sin decir) lo que no se puede decir
Decir (sin decir) lo que no se puede decir
2. La Alternativa Naranja en Polonia
En la década de los 80, enfrentarse al régimen comunista polaco requería de mucho valor e ingenio. De lo contrario, con mucha probabilidad uno daba con sus huesos en la cárcel para toda la vida o algo mucho peor. Los miembros de Pomaranczowa Alternatywa (Alternativa Naranja) se destacaron por su uso creativo del absurdo y el sinsentido en las protestas.
Comenzaron su trayectoria pintando enanos sobre las manchas de pintura que cubrían en las paredes los graffittis contra el gobierno. Los enanos presentes por doquier se convirtieron muy pronto en símbolos de la disidencia polaca, cobraron vida y centenares de personas disfrazadas de enanos naranjas comenzaron a manifestarse por las calles exigiendo cosas como la dimisión de Gargamel (!).
Así, mediante el uso de la alegoría y la metáfora, diciendo sin decir, lograron llevar a cabo decenas de protestas sin correr el riesgo de ser detenidos o, por lo menos, de ser detenidos sin que las autoridades del régimen se convirtiesen automáticamente en un hazmerreír: ¿o es que acaso se le puede seguir tratando con respeto a un oficial de policía tras ver que detiene a un manifestante “por participar en una reunión ilegal de los enanos”?
                                     
3- El Tighty-whitie Block en Nueva York
Unos días antes del comienzo de las movilizaciones contra el World Economic Forum en febrero de 2002, el alcalde de Nueva York desempolva una antigua ley (¡escrita en 1847!) que prohíbe el uso de máscaras durante cualquier acto público. La aplicación de la ley persigue un claro objetivo: permitir a la policía realizar a sus anchas un archivo fotográfico de los manifestantes.
Los New Kids on the Black Block, un grupo de activistas antiglobalización expertos en tácticas de guerrilla de la comunicación, leen con atención la ley. Lo que allí dice es, literalmente, que queda tajantemente prohibido “el uso de toda máscara”. Pero, con un poco de creatividad, hay muchas cosas que pueden llegar a desempeñar las mismas funciones... Y así es como nace el Tighty-whitie Block.
"Tighty-whities” es como llaman los americanos a los calzones blancos de toda la vida. En pocas horas, los New Kids se hacen con un montón de estos calzoncillos (más de mil), les imprimen cientos de mensajes subversivos y los reparten entre los manifestantes. Además, confeccionan una pancarta-gallumbo gigante a modo de insignia para todos aquellos que desean –o necesitan– manifestarse de manera anónima, aunque sea con un calzón en la cara.
Los calzoncillos tighty-whities no son máscaras, así que poco o nada puede hacer la policía al ver desfilar con ellos a cientos de personas el día de la manifestación. No pueden ni detener ni, mucho menos, ampliar su archivo fotográfico, ¡cómo hubiesen quedado esas fotos!
El Tighty-whitie Block en Nueva York
El Tighty-whitie Block en Nueva York


Camuflaje (o cómo romper las reglas de juego desde dentro)

4. El movimiento 501 en Argentina
En Argentina el voto es obligatorio, pero el Código Electoral Nacional exime de la obligación a quienes se encuentran a más de 500 kilómetros de su domicilio. En 1999, un grupo de jóvenes invitó a todos los desafectos a las rutinas electorales a trasladarse el día de la votación a 501 kilómetros de su lugar de residencia, como un modo de decir colectivamente que el sentido profundo de la democracia no puede reducirse a elegir cada cuatro años entre opciones prácticamente intercambiables entre sí.
Quienes participaron certificaron en comisaría que el día de las elecciones estarían a 501 kilómetros de su lugar de residencia y se organizaron viajes colectivos y gratuitos desde Buenos Aires a la Sierra de la Ventana donde se celebró un encuentro. Por supuesto fueron acusados de “antipolíticos”, “antidemocráticos”, blablabla. Pero ellos respondieron, en su “Carta a los votantes”, que en el kilómetro 501 empezaba en realidad a recuperarse el sentido auténtico de la democracia, que no es la simple gestión de lo Inevitable y Necesario, sino la transformación de lo existente entre todos y para todos.
El movimiento argentino 501
El movimiento argentino 501
5- Los Sex Pistols sobre el río Támesis
Mediados de 1977, el Jubileo de la Reina Isabel de Inglaterra está próximo y el gobierno y la Casa Real quieren evitar a toda costa cualquier acto crítico. Es por eso que toda actuación de los Sex Pistols, autores de la canción “God Save the Queen”, queda terminantemente prohibida en suelo inglés.
La reacción de la banda punk a la prohibición es ya célebre. Lejos de tirar la toalla, los Pistols alquilan un barco al que bautizan precisamente “Queen Elizabeth” y el 7 de junio, el mismo día del desfile real, organizan un concierto en mitad del río Támesis. Al fin y al cabo, la ordenanza gubernamental prohibía únicamente las actuaciones en suelo inglés, no decía nada acerca del agua.
La repercusión mediática de esta actuación fue tal que, esa semana, el single “God Save the Queen” alcanzó el número uno de la lista de los más vendidos en todo el país. Sin embargo, como estaba prohibida, la canción no pudo ser anunciada por televisión ni pinchada por ninguna emisora de radio. Aquella fue la única vez en la historia que no ha habido canción número uno.
                                                                                                                                                                  6- La Revolution Through Social Networks en Bielorrusia
En julio de 2011, la frustración por la crisis económica en Bielorrusia llega a su punto álgido. El régimen autoritario del presidente Alezander Lukashenko había prohibido cualquier tipo de protesta y la policía reprimía toda expresión de disidencia. En respuesta a esta situación, aparece la “Revolution Through Social Networks”, un llamamiento público a reunirse en las calles y aplaudir; o a hacer sincronizar sus teléfonos móviles y hacerlos sonar a la vez. Así, de este modo tan aparentemente inofensivo, miles de personas logran convertir unos simples gestos cotidianos en potentes expresiones de disidencia.
Protestas en Bielorrusia
Protestas en Bielorrusia

  

Movilidad (o cómo no ofrecer un blanco al adversario) 

7. Lavapiés 15 en Madrid
Lavapies 15 fue una casa okupada en la calle y número que indica su nombre del madrileño barrio de Lavapiés durante el año 96. A los seis meses de existencia recibió la orden de desalojo. Los habitantes de Lavapiés 15 sellaron la puerta y simularon parapetarse dentro, el procedimiento ortodoxo de autodefensa de las casas okupada por aquel entonces (heroico quizá, pero a la postre inútil y muy frustrante).
Así, mientras un destacamento de cien agentes de policía y un helicóptero rastreaban la casa buscando a los okupas, ellos huyeron por los tejados dejando en evidencia el desmesurado e injustificado despliegue represivo. Se cuenta incluso ¡que observaron su propio desalojo en la puerta con los demás curiosos!
"Resistir no equivale a sufrir, también la burla es una forma de lucha”, dijeron para explicar su gesto.
símbolo okupa
símbolo okupa
8- Día Nacional de la Protesta en Chile
Chile, julio de 1983. La dictadura de Pinochet cumple diez años y los trabajadores de las minas de cobre lo celebran organizando una huelga nacional. Las minas de cobre representan entonces la columna vertebral de la economía del país, así que la respuesta del dictador se hace notar enseguida: cientos de militares y policías de diferentes cuerpos rodean las minas con orden de disparar sobre todo aquél que secunde la huelga. El derramamiento de sangre parece inevitable. Y, sin embargo, no sucede así.
Apenas un día antes del inicio de la huelga y, repentinamente, los portavoces y líderes del movimiento obrero deciden cambiar de estrategia. En vez de insistir en el paro de las minas como única vía de protesta, convocan ahora a la primera Jornada de Protesta Nacional, un día repleto de muchas acciones descentralizadas a lo largo del todo el país. Dicho llamamiento animaba a la gente a, por ejemplo, conducir sus automóviles a velocidad muy lenta por las autopistas y principales calles chilenas con la intención de provocar un multitudinario atasco en todo el país; o a encender y apagar una y otra vez las luces de su hogar; o a golpear sus cacerolas y sartenes ininterrumpidamente en cuanto cayese la noche. Y así fue como nació el cacerolazo, un modo de protesta todavía vigente en la actualidad.
Llamada a la protesta en Chile, 1983
Llamada a la protesta en Chile, 1983
9. La (no) batalla de la puerta del Sol
El martes 2 de agosto de 2011, la policía desaloja de muy malos modos los restos de la acampada de Sol y el punto de información que allí había dejado el movimiento 15M, arrancando y arrojando a un contendor de basura la hermosa placa que decía “Dormíamos, despertamos. Plaza tomada”. Miles de madrileños se sienten entonces borrados del mapa y se autoconvocan espontáneamente para reconquistar la plaza.
Cordones de policía apostados en cada una de las arterias de la plaza les cierran el paso, mientras decenas de “lecheras” custodian un espacio desierto. De pronto un grito: “ciao, ciao, ciao, nos vamos a Callao”. La consigna prende. En lugar de hacer frente, los manifestantes dan la espalda. Cambio de perspectiva, cambio de escenario, cambio de interlocutores, cambio de afectos. Ya no se grita la rabia a la policía impasible, sino que el 15-M se hace presente por toda la ciudad. Se transforma una situación de impotencia en potencia. Alegría del regate.
La guarnición de policías de Sol se queda encerrada en su trinchera, protegiendo el vacío. Un día, dos días, tres… El dispositivo es insostenible y finalmente se desmonta cuatro día después. Y la noche del viernes 5 la gente entra de nuevo feliz en la plaza liberada en una gran manifestación.
Un texto que escribimos entonces: "Lawrence de Arabia y la (no) batalla de Sol" 
La (no) batalla de Sol, vista por Enrique Flores
La (no) batalla de Sol, vista por Enrique Flores

Belleza (o cómo el arte desarma la fuerza bruta)

10- El pianista de Gezi Park (Estambul)
Antes del definitivo desalojo del parque Gezi en Estambul, durantes las protestas de junio, el presidente Erdogan había dado un ultimátum a los manifestantes.
Y se cumplió a las siete de la tarde del 12 de junio. Todo estaba preparado para el ataque de la policía: la enfermería, las máscaras de gas, los medios de comunicación, las barricadas... Pero cuando empezaron los primeros enfrentamientos, las primeras bombas de gas, entonces empezó a sonar algo que no erán cánticos de guerra ni disparos, sino música: “Let it be”, de los Beatles, un piano que había aparecido de la nada y un chico delgado con nariz ganchuda y sombrero que tocaba “Imagine” de John Lennon y el Bella Ciao. Y entonces todos dejaron lo que estaban haciendo y se fueron acercando: se sentaron, aplaudieron, cantaron juntos.
El pianista era un alemán, de origen italiano, que estaba viajando por Europa para transmitir un mensaje de paz. El piano lo había construido él mismo y afirmaba que su música calmaba a los policías y, de alguna manera, protegía a los manifestantes. Erdogan no se atrevió a aplastar esa comunidad en torno a la música. Hubiera sido una imagen brutal que recorrería el mundo.
(Y aquí la Solfónica produciendo el mismo efecto durante la huelga general del 14-N de 2012).
Lo que has leído es un fragmento de la crónica que escribió nuestro amigo José Fernández-Layos aquellos días desde Estambul: "Miles de pianistas en las barricadas"
                                     
11- "Standing Man” en Estambul
Cuando al fin Erdogan atacó un día de forma inesperada el parque Gezi y consiguió desalojarlo, amenazó con que cualquier persona que intentase entrar en Taksim (la plaza situada al lado del parque) sería considerado terrorista. Miles de personas intentaron entrar a base de ataques frontales y barricadas, pero fue en vano. Hasta que un hombre pasó inadvertido como un turista más, sin máscara de gas ni pañuelo que tapase su cara, y se puso frente al edificio Atatürk, y se quedó allí quieto, durante horas. Se convirtió en trending topic en twitter y la policía le detuvo, pero ya era tarde: muchos más “standing man” o “personas quietas” como él replicaron su acción en un goteo incesante en esa plaza y otras. Poco a poco, volvieron a tomar Taksim. Parecía difícil justificar de cara a la opinión pública que eran terroristas, cuando todo el mundo podía ver que eran personas que simplemente estaban ahí quietas... y sin embargo, todos sabían que estaban desafiando al Gobierno.
Lo que has leído es un fragmento de la crónica que escribió nuestro amigo José Fernández-Layos aquellos días desde Estambul"El espíritu de Gezi y los hombres quietos" 
                                     
12- Los Reflectantes en Barcelona
En torno al primer aniversario del 15-M, el poder había activado la vía de la represión y la criminalización para acabar con la protesta en calle. Entrar en esas dinámicas vacía la calle de pluralidad, “des-democratizando” la protesta hasta que sólo quedan grupos pequeños y muy homogéneos, fácilmente identificables y codificables. Ahí surgen entonces Los Reflectantes diciendo: “no vamos a jugar en ese juego, rompamos los códigos”.
Los Reflectantes parecen superhéroes salidos de un cómic de Marvel, pero se trata de gente corriente aunque con dos cosas o tres fuera de lo normal: su traje brillante hecho con papel de aluminio, el Rayo reflectante y el Reflectocubo.
Utilizado correctamente, el Rayo reflectante sirve para reflejar la luz del sol sobre las cámaras de la policía que graban a los manifestantes. Por otra parte, el Reflectocubo puede usarse de dos maneras distintas: como elemento lúdico en cualquier manifestación que se torne aburrida y como antídoto contra cargas policiales.
Este segundo uso del Reflectocubo se puso en práctica por primera vez en Barcelona, durante la pasada Huelga General del 14-N. La manifestación multitudinaria de la mañana había concluido ya cuando la policía asaltó Plaza de Cataluña golpeando con sus porras a todo aquél que encontraba en su camino. Cundió el pánico. La gente huyó despavorida en dirección a Paseo de Gracia y justo entonces hizo aparición el Reflectocubo. Tras un buen rato forcejeando con él, los antidisturbios decidieron quitárselo de encima empujándolo de vuelta hacia el lado de los Reflectantes, quienes se lo volvieron a enviar provocando una espacie de ping-pong absurdo que transformó el ambiente de la plaza radicalmente: del pánico a la juerga en menos de un minuto .

¿Y TÚ, CONOCES ALGUNA ACCIÓN DE ESTE ESTILO? APORTA LA HISTORIA EN LOS COMENTARIOS E IREMOS ACTUALIZANDO CON ELLAS ESTA ENTRADA
Esta primera recopilación ha sido realizada por Leónidas Martín Saura (colectivo Enmedio) y Amador Fernández-Savater, con la ayuda imprescindible de Sabino Ormazábal y sus tábanos, Juan Gutiérrez, Frauke Schultz, Lawrence de Arabia, Nuria Campabadal, Beautiful Trouble, José Fernández-Layos, Margarita Padilla y Franco Ingrassia.
Los fundamentos de la guerrilla-movimiento son en definitiva dos: la movilidad, como mejor arma de defensa; y el pensamiento, como mejor forma de ataque. Sustraerle los blancos al enemigo y convertir a cada individuo en simpatizante y amigo son las claves de la victoria



1 comentario:

Gerardo Elias López de Uralde dijo...

Es todo un placer hallar lugares donde reflexionar acerca de tus inquietudes y poder intercambiar impresiones con otros internautas. Por eso, le recomiendo hacer entradas en Inquaris, una red social de difusión cultural que ayudaría a incrementar aún más su número de usuarios, de manera totalmente gratuita ¡Enhorabuena por el blog!

http://inquaris.com