Desde que Amnistía Internacional comenzó su andadura en 1961 se han logrado cosas extraordinarias. Así lo cuenta en primera persona el preso de conciencia Slava Aidov de la Federación Rusa.Slava Aidov © Marina Aidova
Slava Aidov fue detenido en 1966 por tratar de obtener material de imprenta y de imprimir unos panfletos de denuncia del régimen soviético. En un momento en el que la libertad de expresión estaba severamente restringida, el intento de Slava Aidov de conseguir material para imprimir y producir “propaganda antisoviética” hizo que le encarcelaran en un campo de trabajo al este de Moscú. A dos días de viaje en tren, en su casa de Chisinau (en la actual Moldavia), Lera, su esposa, y su pequeña hija Marina vivían con las dificultades cotidianas de estar relacionadas con un preso político: los vecinos las rehuían y las autoridades interceptaban su correspondencia.
Marina tenía ocho años cuando llegó la primera tarjeta postal. Era de Harold Edwards, librero anticuario de 73 años, y su esposa Olive, y simplemente decía: “Con amor desde Newbury. Berks. Inglaterra. Harold y Olive”. La pareja había sabido de la reclusión de Slava y de la situación de su familia a través de Amnistía Internacional.