REFUGEES WELCOME TO CATALONIA: A PRACTICAL GUIDE

miércoles, 22 de junio de 2022

‘El vaquero sin agua en la cantimplora’ de Rafael Espinosa (Ed. Liliputienses, 2018)

 Reseña publicada en la revista Poémame el 25 de mayo de 2020


Rafael Espinosa (Lima, Perú, 1962) ha publicado once colecciones de poesía con la que reseñamos hoy, El vaquero sin agua en la cantimplora, publicada en España por Ediciones Liliputienses en abril de 2018.

Gracias a esta editorial estamos conociendo la poesía peruana de estos últimos años. Una poesía que nos ha sorprendido  no solamente por su juventud y vitalidad sino también por sus poetas Rafael Espinosa o Kevin Castro.

Un poemario con un titulo singular, poco habitual que sorprende y descoloca al lector.

Afuera ocurre literalmente todo.
Lo menos ruidoso es el agujero 
de ozono recibiendo el alma
de David Bowie. Quien decide
respirar debe atenerse al destino
de un bombardero, ver gente muerta
convirtiéndose en hongos alucinógenos
y agradecer con un altar de escombros
descubrir juntos la náusea y la piedad.
Adentro hay una mezcladora de cemento
y adentro habito yo. Pero llegó
borracho mi hijo, que anda sin trabajo
y pasa las noches en discotecas de ambiente,
y me pidió guardar silencio, ser un amante
en su sueño. Pensando que la vida
es real, me puse a dibujar ciruelas
en este cuaderno. Sería hermoso
comerlas o acomodarlas con cuidado
en una canasta. No tengo a quién
regalársela, si la compasión es irreal.

Gorros de mapache

Un poema que nos ha recordado poemas de Turtle Island, poemario mítico del poeta beat norteamericano Gary Snyder, del cual ya nos hemos referido en estas mismas páginas.

Espinosa, ya en su primer poema ‘Un caballo árabe‘ nos indica el origen de su escritura: hago poemas de la descomposición.

Un vaquero sin agua en su cantimplora es como un gran paraguas poético del que cuelgan poemas que plantean preguntas de sus varillas:

¿En realidad distingues entre

un pensamiento y segregar cera?

¿En serio crees que los viejos aman

y el perdón no nace

de ser insaciables en el sexo?

Las importaciones

¿Por qué no te conviertes en el traductor de las flores?

Agricultura de terraza

¿Por qué los árboles no proyectan una arrogancia vertical

cuando a las claras no son seres horizontales?

Transpuesto (Homenaje a Robert Hass)

En este último poema que hemos citado, “Transpuesto (Homenaje a Robert Hass)”, Espinosa confiesa:

Yo miraba los árboles como se mira a las personas,

con reproche, creyéndose en secreto mejor, con ternura

y ganas de tocarlos; yo miraba su presente,

lleno de estrategias de flores y comunidades que quieren vivir,

como un hombre con mala fortuna …

¿Quién es Robert Hass?

Robert Hass es un poeta estadounidense nacido en San Francisco, California que en los años 50 estuvo en la órbita de los poetas beat Gary Snyder y Allen Ginsberg.

Un vaquero sin agua en su cantimplora es un poemario que no te deja escapar. Entre sus páginas, el poeta observa, retrata su realidad y toca todo lo que tiene a su alrededor.

… Es

como si me echaran de mi vida

pero no de mi mirada. Puedo discernir, puedo

sentir cómo la soledad toca unas facciones

mejor que un ciego y ver que las quemas de basura

peregrinan en dirección a la costa.

Felicidad del notario

Antes de finalizar, no podemos dejar de destacar que la mayoría de los poemas guarda una fuerte influencia estadounidense en contenido y estilo.

Compradlo y leedlo. Este poemario es una muestra más de esa lucha de David contra Goliat que lleva a cabo José M. Cumbreño a favor de la poesía desde su editorial Liliputienses.

No tengo que cubrirme de sangre 
para seducir al oráculo.
Conozco los secretos. 
En el pasado demoler,
en el presente dispersar,
en el futuro morir
junto a otro hombre que agoniza
bajo un arte de tubos.
Es fácil. Solo necesitas 
contar hasta tres. Y
ciertos días de pestañas terráqueas 
también conozco una ruta
de la piedad extendida 
entre Jr. Lampa y Jr. Torrico.
Está llena de piojos sacros y pordioseros:
toxicómanos, quemados, cojos
e invidentes que nunca aprendieron 
la virtud de contemplar.
Aun así hay veces que como un hurón, 
un pez-cueva o un ácaro que sueña, 
quisiera tener mala vista.
Pese a todo, los hombres trabajan
por la visibilidad. Se iluminan 
las playas 400 m aguas adentro,
se fotografían las estrellas
que colapsaron hace más tiempo
y los sentimientos toman en los monitores 
figuras de rosa o copa.
No importa la piedad, 
se trata de desaparecer la penumbra
para que pasee un miembro fantasma.
Es difícil tomar aire de esa manera.
Es difícil contar hasta tres 
y más difícil que dos se amen. Miro perplejo.
Como un rencor, la primavera
se va y reaparece, algunas parejas 
derrotan al cáncer y la dulzura
de la hierba deja el pie tumefacto.

ESTILOS DE LAS CATEDRALES

Es enternecedor por las abejas
y su música evangélica
pero al cabo resulta tonto
alegrarse porque se incrementaron
las ventas de miel al extranjero.

¿En verdad crees que valga la pena
otra hiperproductividad que la del sexo?

Yo lo veo así. La vida es como una interminable helada y un deshielo breve,
donde se pasa del bloqueo creativo a los pensamientos y la idea voladora
siempre se dirige a acariciar otra anatomía.

Entonces nacen los sentimientos, 
semejantes a escuchas telefónicas 
donde espiamos al mundo:
sentimos a los árboles ser derribados,
los sentimos caer sobre las poblaciones
como bombas de racimo 
y al viento guardar esos infantes.

Puede ser terrible esperar al cuerpo
a tocar sin descanso. Hace frío
y podemos refugiarnos en cualquier vertedero,
hasta confundirnos con papelería.
El juego de la orquídea y la abeja
por multiplicar las plantas epífitas 
no nos despertará.

A mí me ocurrió que aguardando
arrojé tantos guijarros por los farallones
que terminé por hacer una vida.
Mientras, Pietro se camuflaba 
tras la oferta respiratoria 
soñando con los muslos de los corredores
sudorosos en los parques.

¿En realidad distingues entre
un pensamiento y segregar cera?

¿En serio crees que los viejos aman
y el perdón no nace 
de ser insaciables en el sexo?

Un poema y su lector son insaciables.

LAS IMPORTACIONES

Una idea es opcional. Crecen
en nuestro interior estupores de un viaje relámpago
solo rara vez capaces de producir forma.
Lo que sí generan es a la vez melancolía y lujuria,
porque les gustan los chistes, las sombras,
además de ira y odio.
Ni las plantas carnívoras, con sus miles de receptores 
para capturar moscas, atrapan entonces en el aire mejor un humano.
Y cuando sufrimos, sin saber qué virtud aplastamos, nuestro cuerpo
pesa más que un contenedor de celos llorosos.

Una idea es opcional. Por ejemplo
la idea de ser peruano
o de que los peruanos somos lo que comemos y excretamos
luego de haber practicado en las mesas la integración social (¡?)
con cerveza producida en casa. 
Cuando murió Fedra, mi perra de origen suizo,
me recluí y no hablé con un peruano en seis meses.
Cuando los lagos de altura sean aeropuertos
y el ganado no pueda llamarle pan a la tierra
y los telares dejen de ser hilados mientras pace
sin sentido del tiempo, y gustándolo,
Cielo, muestra generosidad, perdónanos.
Nazcan de tu crucifixión restituciones.
Contesta con bondad, no destruyas a los peruanos abyectos.
No crearon ellos las praderas.

LOS NENÚFARES DE MONET

miércoles, 15 de junio de 2022

‘Norcorea’ de Kevin Castro (Ed. Liliputienses, 2018)

 Reseña publicada en la revista Poémame el 8 de mayo de 2020


Kevin Castro (Lima, 1993) tiene publicados Los tiempos jurásicos (C.A.C.A. Editores, 2013) y Norcorea (2016). Es editor de la revista Mutantres y C.A.C.A. Editores.

Hoy celebramos que los talleres microscópicos de Ediciones Liliputienses lo haya podido editar en España en agosto de 2018.

Soy víctima de un dios

frágil, temperamental

que en vez de rezar por mí

se fue a bailar

Babasónicos

Con esta cita de la banda de rock argentina comienza el poemario Norcorea de Kevin Castro.

Norcorea es un libro arriesgado de un poeta que forma parte de la joven generación de poetas peruanos. Este libro se nos muestra como una catarata de imágenes, textos, palabras y sugerencias unidas todas ellas en larguísimos textos que mucha gente dudaría si catalogarlos como poemas, pero ¿qué es poesía?

En este aspecto, su escritura tiene cierta influencia Beat por su estilo rompedor y antisistema lo que le da una frescura difícil de encontrar en otros poetas de su generación.

Leamos Mi vida ya no es lo de antes

hay una mesa en mi cuarto
encima de la mesa hay una plato lleno de hormigas
encima del plato hay un monumento en honor a una batalla que aún no se ha peleado con estatuas de héroes que aún no han caído
encima del monumento hay un coliseo y en el coliseo hay un concierto de rock donde tocan arctic monkeys & the strokes & the deathset & white stripes
encima del coliseo hay 3 edificios: uno se llama ‘yo soy el hombre del clima’ / otro se llama ‘los niños todos deben ser sacrificados’ / otro se llama ‘cesárea tinajero’ o ‘meg white’
encima de los edificios hay un campo de fútbol donde juegan ‘los amigos del sr presidente’ contra ‘los amigos de la excma sra primera ministra’ y el score parcial es 1969 a 476
encima del campo de fútbol hay 1 pagoda de 19 pisos dentro de la cual hay 19 orgías (1 por c/ piso) que constan básicamente de 1 hombre heterosexual + 1 hombre bisexual + 1 mujer homosexual + 1 lagarto por c/ orgía
encima de la pagoda de 19 pisos hay una piscina inmensa cuya agua negrísima no es oro negro sino el llanto o la meada de los niños del futuro  (los niños del futuro lloran por sus abuelos que somos nosotros)
encima de la piscina hay una antena de 1km de altura que provee de tecnología digital a todo el continente de laurasia
encima de la antena hay un planeta llamado ‘todos mis amigos han muerto y yo he venido a ti para besar tus piernas’
encima del planeta hay niño tiritando en la más profunda y mierdosa de las soledades
todo en perfecto equilibrio

Los poemas en Norcorea se rebelan contra el sistema y la uniformidad del día a día. De ahí su título, porque ¿dónde mejor que en Corea del Norte para reivindicar la libertad? Poemas que nos zambullen en un mundo distópico.

Admiro el trabajo de José María Cumbreño desde esta pequeña gran editorial, pero me ha costado entrar en este poemario. El último verso del poemario me iluminó y liberó después de su lectura

por favor no trates de entender este poema

A estas alturas sí quiero recomendarte que leas una fantástica reseña que hizo Javier Gallego sobre Norcorea y que le hace más justicia que lo que yo pueda escribir desde estas páginas.

De todas maneras, antes de finalizar, te dejo un poema más: Voy a escribir la historia más jodida del mundo. Será un film de 1h 30m.

Opening: Kultura Babylon, Laguna Pai

I. Fin de semana

La primera parte irá de un tipo universitario que adora el cine ‘experimental’ y que odia todo lo que se ha producido en Hollywood después de los 90s. El tipo en cuestión vive despotricando contra todas las películas comerciales de Hollywood (y en general, en contra de cualquier película comercial que pueda ser vista en Cineplanet). En una de las escenas el tipo está intentando ligarse a una chica, hasta que comienzan a discutir de cine, porque a ella le aburre y asquea Viva la muerte de Arrabal y prefiere Saturday Night Fever con John Travolta. La discusión se torna innecesariamente ruda, así que la chica se va molesta y deja que él pague la cuenta. En otra escena el tipo está intentando ligarse a otra chica, pero vuelven a discutir porque ella quiere ver una comedia romántica en el cine y él una película de Woody Allen en un cineclub. Finalmente no se ponen de acuerdo y ella se va. El tipo pasa cada vez más tiempo mirando cine experimental raro y leyendo crítica de cine raro. Hasta que un día, mientras lee una revista de cine independiente, se da cuenta de que se ha quedado ciego. El tipo se asusta y acude a todas las clínicas caras de Lima a buscar un doctor u oftalmólogo o cirujano que le devuelva la visión. Pero todos los cirujanos y oftalmólogos de Lima han desaparecido misteriosamente, así que el tipo se deprime y decide pasarse el fin de semana durmiendo. El primer día del fin de semana sueña con su madre. En el sueño su madre es niña y ha matado un alacrán echándole desinfectante de baños encima. Le tiemblan las rodillas. El segundo día del fin de semana sueña que está solo en medio de un desierto en cuyo horizonte se avista el mar. Él camina rumbo al mar, pero luego de mucho tiempo caminando, el mar parece encontrarse a la misma distancia. Entonces desiste y abraza un cactus. El último día del fin de semana el tipo sueña con un cerdo gigante que come pastillas rosadas acumuladas en una montaña gigante de pastillas rosadas. El tipo lo espía con cuidado de no ser visto, pero sin darse cuenta patea una cucharita de metal mientras retrocede. Cuando el cerdo se da cuenta de que el tipo lo está mirando, corre hacia él para comérselo, entonces el tipo, asustado, comienza a correr hacia ningún lugar. Cuando el tipo despierta está empapado en sudor y ha recuperado un 20% de la visión, por lo que puede distinguir ciertas formas y colores, aunque sin nitidez. El tipo se emociona y va a la cocina a servirse un trago, pero descubre que en la cocina hay formas humanas con armas. Desesperado, trata de esconderse, pero las formas humanas descubren que ha despertado, sacan sus armas y le disparan por todos lados. El tipo muere.

II. El desquite

La segunda parte del film irá de la misma historia desde la perspectiva de uno de los matones, el jefe, que es en realidad un poderoso narcotraficante de cocaína que acaba de ser estafado a lo grande —lo que es considerado más que una afrenta en el mundo del narcotráfico—, y quiere vengarse del afrentador, pero por algún motivo es imposible, así que decide desquitarse de todos modos con alguien inocente. Al tipo afrentador lo llama Afrentador. Hay una escena algo larga (aprox. 3’ 30’’)  del narcotraficante rabiando mientras viaja en su auto por una carretera X. La música que suena de fondo es Fuck you de Lily Allen. Al final de esta larga escena el tipo llega a un grifo y se encuentra con otros cuatro tipos bien vestidos y con buenos carros, todos se saludan, encienden sus cigarrillos, conversan largo rato sobre ‘el desquite’. Al parecer todos ya han planeado algo que hacer para ejecutar ese desquite, así que hablan de algo que no se llega a entender del todo. Luego de esto, se suben a sus autos y manejan rumbo a Lima. En una de las escenas en los autos uno de los cuatro tipos colegas del narcotraficante principal le cuenta un chiste a su copiloto: ‘—¿Cómo terminas con tu esposa luego de diez años de matrimonio sin hacerla llorar ni perder tus propiedades? —¿Cómo? —Le disparas en las tetas. —¿…? —Sí, en las tetas. —… —¡Claro! Nadie le dispara en las tetas a su esposa. —… —¿…?’. Cuando todos llegan a Lima se encuentran con un quinto tipo que tiene cara de oriental. El tipo oriental saca un teléfono móvil en el cual ha instalado una aplicación de desarrollo propio. Les explica que la aplicación se llama Kill the clone y es un juego que tiene dos funcionalidades principales: Primero, contrasta la cara de Afrentador con la base de datos de fotos del DNI de todos los ciudadanos limeños. El sistema elige a los cinco más parecidos y los asigna a los teléfonos móviles de cada uno de los cinco tipos que han acudido donde el tipo oriental, que funge de árbitro. Luego, los cinco tipos deben enfrentar a su personaje contra los otros (lanzando ataques mágicos, aplicando llaves, usando armas, etc.) hasta que uno solo quede vivo. Cuando esto sucede, el sistema revela los datos del sujeto de la foto del DNI para que los tipos narcotraficantes vayan a su casa y acometan su venganza. El tipo oriental ejecuta el programa en su teléfono, el sistema asigna a los teléfonos de los cinco sujetos un personaje y todos se ponen a competir. Mientras se desarrolla el juego, el primer narcotraficante se da cuenta que sienta placer al ver a su personaje recibir golpes, pero como se ha ensañado con su personaje no quiere perder, quiere ganar para matarlo en la vida real, entonces se desarrollan varios minutos de escenas de lucha virtual en la que uno de los personajes animados gana todas las peleas no sin antes dejarse atestar unos cuantos ataques brutales. La música de fondo de esta escena es No games de Rick Ross & Future. Cuando el jefe narcotraficante gana, enciende un cigarrillo y deja que el sistema le muestre los datos de su ahora víctima. El personaje corresponde al tipo ‘cinéfilo’ que odia el cine comercial. Luego de ver sus datos, los narcotraficantes se dirigen a su casa y lo encuentran dormido. El jefe narcotraficante decide que no es divertido matarlo si está dormido, así que ordena esperar a que despierte. Todos los narcotraficantes toman un café en la cocina esperando a que esto suceda. Cuando el tipo despierta y ellos se dan cuenta, todos le disparan en todos lados y muere.

III. El congreso

La tercera y última parte de la película va de unos médicos que viajan en bus rumbo a algo así como un congreso nacional de médicos. Como ese, hay siete buses más llenos de médicos yendo en la misma dirección. Con el pasar de los minutos se hace más visible que se trata de un congreso de cirujanos oftalmólogos. Todos hablan de distintas cosas profesionales excepto uno de los grupos de médicos, sentados en la fila de asientos de atrás, que habla del negocio de la pornografía mientras el médico más joven de todos los escucha muy atento. Todos los de este grupo están de acuerdo en que, a diferencia de otras artes, la pornografía se mueve básicamente en torno al dinero, y que tonterías como el post-porno o el porno artístico o el porno mormón son puras mierdas o a lo mucho mierdas secundarias comparadas con el tipo de porno que mueve realmente la industria pornográfica. Todos coinciden en que la pornografía básicamente se ha quedado en lo mismo: rubias tetonas, enfermeras, colegialas, dancing bears y similares. Sin embargo, añaden, los videos caseros o amateur se han ido ganando el corazón de los espectadores hasta volverse las búsquedas más populares. El oftalmólogo cirujano más joven (veinticuatro años) pregunta si en realidad el Congreso es lo que todos le han dicho: rubias tetonas, enfermeras, colegialas, etc. Los médicos mayores que hablaban de la industria pornográfica ríen. Uno de ellos le dice: ‘Vas a tener que ponerte hielo allí abajo’. Lo que sigue a esta escena es una serie de extractos de conferencias de oftalmólogos filmados con una cámara casera. Los extractos resumen el día uno y dos del congreso de oftalmólogos cirujanos. La siguiente escena es de los médicos en una discoteca enorme repleta de prostitutas desnudas bailando electro pop. Todos los médicos se están divirtiendo, especialmente el médico joven, que se ha prendido a una de las prostitutas y le toca los pechos. Lo siguiente que sucede es que decenas de tipos irrumpen en el local y empiezan a dispararles a las putas en las tetas y a los médicos que se interponen. Uno de los agresores es el jefe narcotraficante. Los médicos mayores sacan armas de sus bolsillos y comienzan a dispararles a los agresores, que se muestran sorprendidos. Todo se convierte en una gran balacera en la que muere mucha gente, aunque es obvio que los agresores son muchos más, así que se supone que matarán a todas las putas y médicos. En el piso hay muchos muertos. Uno de los caídos es el jefe narcotraficante. El médico joven se arrastra por el suelo tratando de esquivar los disparos y logra refugiarse en un rincón junto a una de las prostitutas que, llorando, le hace la señal de ‘shhh’ con el dedo índice en la boca. Se acurruca junto a ella y se abrazan y lloran hasta que la imagen se va desvaneciendo mientras empieza a sonar La Calor de Bareto y aparecen los créditos.

Fin de la película.

miércoles, 8 de junio de 2022

Entrevista al poeta Iván González: “El mundo actual es un hortera de playa”

 Entrevista publicada en la revista Poémame el 27 de abril de 2020



ENTREVISTA AL POETA IVÁN GONZÁLEZ, RECIENTE GANADOR DEL I PREMIO INTERNACIONAL ETC EL TORO CELESTE DE POESÍA 2019 con el poemario Algas de un mar aéreo, que saldrá en primavera en edición de 3000 ejemplares y será traducido al inglés y al chino (www.ivangonzalezescritor.com).

¿Qué se siente al ganar un premio de poesía con el que le van a publicar 3000 ejemplares y traducir al chino?

Es una rara avis, ¿verdad? Mucho agradecimiento porque un jurado de personas tan solventes me haya concedido este premio sin conocerme personalmente de nada. Me emocionó que todo un premio Loewe, como Álvaro García, me llamase al móvil para darme la buena nueva. La poesía no necesita de interlocutor, el poeta sí.

¿Cree que el mundo actual necesita la poesía?

Mire a su alrededor y obtendrá rápida respuesta.

No va a contestarme…

Lo estoy deseando: un mundo donde todo es profiláctico, políticamente correcto, hipervulnerable a la verdadera diversidad de pensamiento, maniqueo hasta la náusea para agilizar el consumo, necesita internarse en la UCI de la poesía a diario.

Sí, he leído por ahí que no le gusta demasiado el mundo moderno…

Y no por la gente, que en sus sentimientos suele ser la misma que en otras latitudes y épocas. El ser humano apenas ha evolucionado. Eso es cansino y tranquilizador. Lo que más me gusta del mundo moderno son los avances médicos. Muy fan de ellos (Risas).

Ya sabe que quiero que me diga lo que no le gusta…

Lo resumiré en una frase muy española: el mundo moderno es un hortera de playa.

¿Por eso se refugia en la poesía..?

Es que la poesía la busca el ácrata, el niño y el esteta.

¿Qué tipo de poesía lee?

Leo de todo, para formarme ––que es un proceso inacabable––, pero si me pregunta cuál es la poesía que más me gusta, le diré que una similar a la que trato de escribir. Lejos de las interjecciones, de las abstracciones filosóficas, de las grandilocuencias morales o grandes causas; una cercana al corazón pequeño de uno mismo, empapada de nostalgia y autobiografía.

¿El poeta es un ser más imaginativo que el novelista?

Depende de qué poeta y de qué novelista. Yo, por ejemplo, no me considero un constructor de mundos sino más bien ese pescador de la novela de Hemingway que va cada alba a atrapar el marlín de lo cotidiano para transformarlo en algo más pulido y estético. Cuanto más envejezco me cuesta más tomarme en serio la ficción y me acerco con más avidez a lo autobiográfico. Todos mis caminos me conducen, como ve, irremediablemente, a la poesía.

Tendrá una vida plagada de aventuras para poder escribir sobre lo propio no inventando otros mundos…

En absoluto. Llevo una vida austera, sencilla y disciplinada. Una vida de poeta nada bohemio. Cualquier existencia, por convencional que sea, si se observa con cierta sensibilidad, puede ofrecer perlas en el fondo de un mar de rutina.

También he leído por ahí que no cree en el compromiso de la poesía. Supongo que poetas como Gelman o Celaya le hubieran retirado la palabra…

No hago vida social de poeta. Ya sabe: leer versos con las manos sudadas por recitales, charlas sobre la creación literaria con colegas… aunque algunas fuentes me han dicho que en muchas ocasiones en esos conciliábulos caen auténticos puñales… Mi vida de poeta se basa en mirar a mi hijo, mi pareja, y un montón más de personas que no amo pero que en numerosas ocasiones me suscitan emociones que luego traduzco en palabras. Pero respondiendo a su pregunta ––la poesía es digresión, siento no andar muy periodístico para usted––, me hubiera gustado charlar con esos poetas que menciona, y en general con todos los grandes, independientemente de su manera de pensar o de escribir, porque seguro que tendrían cosas interesantes que enseñarme. Yo creo que la poesía es el terreno ideal para la flexibilidad de pensamiento, la libertad de conciencia y la búsqueda artística de una palabra más esmerilada que la cotidiana. Yo, en la poesía, me olvido de las ideologías. Para mí la poesía, el arte en general, es el territorio perfecto para que las personas convivamos sin etiquetas. A mí no me gusta escribir sobre lo que creo sino sobre lo que siento.

¿En qué cree usted?

En las anchas y silenciosas bibliotecas que no juzgan y que enseñan cada día la riqueza de un instante de verdad y belleza. En esos amplios relicarios de tinta y papel puedes ver todas las luces, sombras y fosfenos que vislumbras, pierdes, olvidas o recuerdas cuando vives.

La poesía por encima de la vida…

Ambas son indisolubles, pero si quiere que puntualice: creo que la poesía perfecciona la vida, la mejora, la sutura, la redime de algún modo, aunque solo sea un instante, ese instante que no es el de la perpetuidad ––patética aspiración–– sino el del trabajo creativo.

Muchas gracias por su tiempo y sus respuestas y felicidades por el premio.

lunes, 6 de junio de 2022

‘Cosas comunes’ de Zel Cabrera (Ed. Liliputienses, 2020)

 Artículo publicado en la Revista Poémame el 24 de abril de 2020





Zel Cabrera es una joven poeta mexicana nacida el seis de febrero de 1988 en Iguala de la Independencia, Guerrero.

Licenciada como periodista por la Escuela Carlos Septién, obtuvo el Premio Estatal de Poesía Joven en el 2013, convocado por la Secretaría de Cultura del Estado de Guerrero. Fue becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas, en el área de poesía, durante el periodo 2014-2015 y becaria del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Guerrero, durante el 2012-2013. En 2019, obtuvo el Premio Nacional de Poesía Tijuana.

Cuando abrí su poemario Cosas Comunes, publicado por Ediciones Liliputienses en su colección Centrifugados en enero de 2020, la cita de Sharon Olds, poeta californiana, me dio muy buena impresión. De Olds conservo un grato recuerdo que proviene del año 2005: la Primera Dama Laura Bush la invitó al Festival Nacional del Libro en Washington, D.C. Olds le contestó en una carta abierta publicada el 10 de octubre de 2005, donde le dijo a Bush: Muchísimos estadounidenses que sintieron orgullo por nuestro país, ahora sienten angustia y vergüenza por este régimen vigente de sangre, heridas y fuego. Pienso en el lino limpio de tu mesa, los cuchillos brillantes y las llamas de las velas, y no podría digerirlo.

Cosas comunes es el tercer poemario de Zel Cabrera tras Una jacaranda en medio del patio y La arista que no se toca. Empieza a ser una poeta relevante entre la nueva generación de jóvenes poetas mexicanas que reivindican y defienden su presencia en un mundo eminentemente masculino.

En este poemario, Cabrera destaca lo doméstico, la memoria familiar y las pequeñas tragedias de lo cotidiano a pesar de estar lleno de soledades, silencios, miradas hacia atrás…

Cabrera tiene un estilo sencillo que hace que su poesía sea atractiva. Entre más sencilla, mejor. Para muestra, aquí tenéis el poema con el que comienza:

Mi madre dice que mujeres como yo

sin traza para labores hogareñas

nunca encontrarán marido

con corbata y mancuernillas.

Varias veces me ha dictado

instrucciones de cómo preparar atún a la vizcaína,

cómo quitarle el sarro al inodoro,

también me recuerda

que levante mi cabello después de la ducha.

Una y otra vez, insiste en hacerme a su forma;

soy el molde en el que amasa sus virtudes.

Pero yo demoro el proceso,

dejo secar las pequeñas plantas

que compro para adornar mi departamento,

recojo un mes después los abrigos que dejo en la tintorería,

pago el gas en días extemporáneos

y pocas veces como ensalada.

Porque es muy probable que no tenga un marido

que acuda con puntualidad

a las liturgias del domingo.

Porque las mujeres como yo se casan con sombras

y polvo que se consuela entre los libros,

porque no sé tejer bufandas,

ni rebanar pimientos

y hasta hace un día, aprendí a usar la lavadora. (Instrucciones maternas)

Aunque escritos cronológicamente antes que Una jacaranda en medio del patio o La arista que no se toca, la voz de Zel muestra una prosa poética que revela lo obvio “porque no es bueno pronunciar amor / cuando el silencio es la palabra” (Garabato).

Escribo que tengo 27 años y todavía le temo

a las escaleras sin barandal, todavía

dejo prendida la luz de la sala,

por las noches, todavía

me aferro a las costumbres

de las palabras sobre el papel. (Bitácora de nada)

Y es que la poeta sabe que, a fin de cuentas, «Somos pasajeros / que lloramos en el autobús / porque el autobús / no para, no transpira preocupaciones /…/ Volvemos a casa / con el olor del aire acondicionado / en el abrigo / … / Mintieron al decir / que los viajes enriquecen: / nadie se vuelve millonario / viajando en tercera clase/ … / A veces la luz se apaga / y todos los pasajeros somos accidentes.» (El camino)

Cosas comunes de Zel Cabrera, otra pequeña gran joya extraída de la mina extremeña Ediciones Liliputienses el 16 de enero de 2020.